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sábado, 20 de agosto de 2011

Tipología del soneto (XLIII)

EL SONETO EN CUANTO A SU ESQUEMA FORMAL (IV)

2.- SONETOS CON RIMA ASONANTE (cont.)

* Sin versos sueltos

>> Cuartetos con 4 rimas diferentes

* Polimétricos

- Esquema [AbAb CDcD EeF GgF]

Te borraré con una esponja de vinagre,
con un poco de asco.
Te borraré con una lágrima importante
o un gesto de descaro.

Te borraré leyendo metafísica,
con un telefonazo o los saludos
que doy a la ceniza;
con una tos o un cárdeno minuto.

Te borraré con el vino de los locos,
sacándome estos ojos;
con un varón metido aquí en mi tumba.

Te borraré con juegos inocentes,
con la vida o la muerte;
¡aunque me vuelva monja o me haga puta!

(Carilda Oliver Labra: Te borraré)

NOTA: Obsérvese que combina versos de 7, 11, 12 y 13 sílabas.

* Isométricos

* En versos alejandrinos

- Esquema [AABB CCDD EEF FAA]

Hoy el hacha ha tocado casi mi nacimiento.
Por esta boca roja se va todo mi anhelo.
Ya menguaron las ansias vehementes y confusas.
Un hacha congelada sobre mi sien figura.

Besos de cielo, azules; besos de estrellas, cálidos,
buscad para vosotros un nuevo enamorado.
A estas heridas largas, mártir Bartolomé,
no las riega el efluvio de un divino querer.

Mi amor se ha deslizado por esta boca roja;
quedé cuerpo sin jugo, una seca maroma.
Me voy rápido al fondo. Sin esencia, sin alma,

los cuerpos espectrales dan en la cueva helada.
Hoy el hacha ha tocado casi mi nacimiento.
¡Muerte, si yo no quise saber de su secreto!

(José Moreno Villa)

* En versos endecasílabos

- Esquema [ABBA CDCD AEF AEF]

"El difunto era así", exclama alzando
la mano seca y fina. "Mire, hijo".
Y yo escucho la tarde en que los tiros
siguen ahondando el pueblo. ¡Cuántos años!

Luego ríe volviendo a sus papeles:
doctoral, campesino. La alcaldía
en su gesto de padre me parece
tan pulcra, tan mambí, ¡tan comedida!

El aire vibra inmóvil dibujando
la torre pura y fea de la iglesia,
la glorieta patriótica, las palmas.

¡Sí, los tiros eternos, cuántos años!
Y el negro viejo de oro, ya en la puerta,
inclinándose: "Hijo, usté me manda".

(Cintio Vitier: El amigo)

>> Cuartetos con 3 rimas diferentes

* Polimétricos

- Esquema [AbCb AbCB AbA CbC]

Pregúntale al espejo por qué dice
tu corazón que se muere.
Yo le respondo por los dos, le digo
que se espere, que se espere.

Pregúntale a la vida por qué insiste
en terminar malamente.
Yo le devuelvo la moneda, insisto
hasta el final, a contra muerte.

Pregúntale al espejo. No te mires
en el río que no vuelve,
¿no ves que el mar no sabe qué decirte?

Yo le respondo por los dos, le digo
que se aleje, que se aleje,
que estoy plantando un árbol junto al río.

(Blas de Otero: Del árbol que creció en un espejo)

NOTA: Obsérvese que los versos 2º, 4º, 6º, 10º y 13º son octosílabos, el 8º eneasílabo, y el resto endecasílabos.

* Isométricos

* En versos heptasílabos

- Esquema [abab caca dad ada]

Mujer: haz que tus hijos
esta noche no duerman.
¡Han madurado gritos
las doloridas siembras!

Mujer: ¿pero no escuchas...?
¡Por los negros caminos,
fatigados de angustias
van sangrando los gritos!

En los muros, el hambre
clava sus rojos filos;
y sobre olas de sangre
viene el fiero alarido.

¡Haz que no encuentre, madre,
a tus hijos dormidos!

(Manuel Navarro Luna: Sonetino a la madre actual)

* En versos octosílabos

- Esquema [abba caac cdd cee]

Oh soñadora que yaces,
virgen cincel del verano,
inmovilidad del salto
que hacia las estrellas cae.

¿Qué sideral desventura
te organiza en el follaje
como la sombra del ave
que picotea la fruta?

Aprende en tanta renuncia
mi lenguaje sin deseo,
oh recinto del silencio

donde propones tu música.
Pues sin cesar me persigue
la destrucción de los cisnes.

(Julio Cortázar: Eventail pour Stephane)

* En versos alejandrinos

- Esquema [ABBA BCCB DEE DFF]

La mañana se enciende como si las hogueras
que ardieron en la noche se hubieran congregado
hasta formar un círculo radiante en el espacio
y enviaran sus fuegos a una ciudad de arena
y cal. La orilla próxima es otro espejo blanco
encendido: devuelve tensos haces de rúbricas
quemadas que se entregan al sol y a su liturgia
de agua: cuerpos desnudos venidos de la mano
de la noche hasta el mar. Quedaron a su pira
sujetos los fantasmas; de la llama en que ardieron
recogen sus poderes estos cuerpos isleños;
parecen sus estatuas, cuando la arena pisan,
seres cuya memoria recobrada inventara
la inquietante armonía de los cuerpos de paja.

(Lázaro Santana: Víspera y San Juan)

* En versos endecasílabos

- Esquema [ABBA BCCB DED EDD]

Quiero apoyarme amor contra tu espalda
y contemplar fumando este escenario
donde tú y yo, callados, nos amamos,
donde mi voz se anega entre tus nalgas.

Quiero encender sin verte otro cigarro,
pensar en ti y en esta serpentina
que envuelve con sus vueltas nuestras vidas,
y el corazón me apoca con sus lazos.

Quiero hacer aros de humo en el silencio
y ver cómo se enredan en los muebles
o cómo los deshaces con tu aliento.

Dame la desazón de este presente,
de este tiempo de deuda y desconsuelo
y acércame de paso el cenicero.

(José Ignacio Foronda: Un amor fumando)

>> Cuartetos con 2 rimas diferentes

* Polimétricos

- Esquema [ABAB ABAB ABA BAB]

Con palabras se pide el pan, un beso,
y en silencio se besa y se recuerda
el primer beso que rozó aquel pétalo
en el jardín de nuestra adolescencia.

Las palabras son tristes. Tienen miedo
a quedarse en palabras o en promesas
que lleva el aire como un beso muerto:
pobres palabras que el olvido entierra.

Dadme una cinta para atar el tiempo.
Una palabra que no se me pierda
entre un olvido y un recuerdo.

Quiero que el aire no se mueva y venga
un mal viento que arrastre por el suelo
años de luz, palabras bellas...

(Blas de Otero: Dadme una cinta para atar el tiempo)

NOTA: Obsérvese que los versos 11º y 14º son eneasílabos, y el resto, endecasílabos.

* Isométricos

* En versos bisílabos

- Esquema [abba baab cdc dcd]

GO
ZA
BA
YO

A
BO
GO


TE
MI


Y
ME
FUI

(José Juan Tablada: A un lémur)

* En versos alejandrinos

* Tercetos con dos rimas

- Esquema [ABAB ABAB CDC DCD]

Esta novia del alma con quien soñé en un día
fundar el paraíso de una casa risueña
y echar, pescando amores, en el mar de la vida
mis redes, a la usanza de la edad evangélica,

es blanca como la hostia de la primera misa
que en una azul mañana miró decir la tierra,
luce negros los ojos, la túnica sombría
y en ungir las heridas las manos beneméritas.

Dormir en paz se puede sobre sus castos senos
de nieve, que beatos se hinchan como frutas
en la heredad de Cristo, celeste jardinero;

tiene piedades hondas y los labios de azúcar,
y por su grave porte se asemeja al excelso
retrato de la Virgen pintado por san Lucas.

(Ramón López Velarde: Ella)

* Tercetos con tres rimas

- Esquema [ABAB ABAB CDE CDE]

Lunático en su luna, vagamundo hechizado,
absorto en sus quimeras de endriagos y amadises,
su estampa reflejada, ojival, en los charcos,
en un rocín al trote, va el caballero triste.

Quijote en su impostura, Quijano alucinado,
mohosa la armadura, indigno el morrión simple,
anda en busca de lances de corte sobrehumano:
leones y molinos, gigantes y merlines.

Qué frágil caballero, ¿verdad?, con su vesania
nacida del veneno verbal de las ficciones,
perdido en sus delirios de magia y de poder..

Qué destino tan alto, y qué suerte tan mala.
Qué ilustre marioneta de los encantadores,
lanzado a los peligros del campo de Montiel.

(Felipe Benítez Reyes: Primera salida de don Quijote)

* En versos endecasílabos

** Rimas pareadas

- Esquema [AABB AABB CCA DDA]

Tardes así ¿cuándo os he respirado?
Sueltos cabellos, húmedos del baño;
olor de granja, frescor de garganta,
primavera hecha toda flor y agua.

Se abrió la reja y fuimos a caballo;
el cielo era canción, caricia el campo,
y la promesa de la lluvia andaba
viva y alegre por las cumbres altas.

Cada hoja temblaba y era mía,
y tú también, de miedo sacudida
entre presentimientos y relámpagos.

Latían entre nubes las estrellas,
y nos llegaba el pulso de la tierra
desde el tranco ligero del caballo.

(Alfonso Reyes)

** Rimas pareadas y abrazadas

- Esquema [AABB BAAB CCD EDE]

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me han puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

(César Vallejo: Piedra negra sobre una piedra blanca)

** Rimas cruzadas y pareadas

- Esquema [ABAA ABAB ABA BAB]

Llueve en Bilbao y llueve, llueve, llueve
livianamente, emborronando el aire,
las oscuras fachadas y las débiles
lomas de Archanda. Mansamente llueve

sobre mi infancia colegial e inerme
(jugando con los chicos de la calle
reconcentrada y tímidamente).
Por Pagasarri trepan los pinares.

Llueve en la noche triste de noviembre,
el viento roza y moja los cristales,
y, entresoñando, escucho... Llueve, llueve

en mi villa de olvido memorable
-mademoiselle Isabel-, pálida frente
de niño absorto entre los soportales.

(Blas de Otero: 1923)

** Rimas cruzadas asimétricas

- Esquema [ABAB BABA CCD EDE]

Este cuerpo sellado por la inercia,
vivo sin voz, ausente sin sentido,
que al grito de los hombres no despierta
que el sueño arrastra a su secreto sino;

este cuerpo, mi cuerpo, sometido
a la niebla más niebla de mi muerta
soledad, sin presencia ni destino,
perdido el aire sin saber la esencia;

este cuerpo sin voz, metal sin fuego,
mano sin despedida que no muevo,
brazo, lirio de lava y de ceniza,

aire sin soplo de ternura verde;
este cuerpo sin voz ya no es la vida,
pero tampoco el sueño ni la muerte.

(Bernardo Ortiz de Montellano: Laurel)

** Rimas cruzadas simétricas

* Tercetos con misma rima que cuartetos

* Todas las rimas iguales

- Esquema [ABAB ABAB ABA BAB]

Lo veo bajo el sol, junto a los pinos.
Lo veo solo a él, desenterrado.
Los ojos en la luz, sin ver el río
de sangre fresca que se está secando.

Ahora sobre la hierba está dormido
más que muerto. Algún día no lejano
verás la luz y sentirás el frío.
La vida, espérala, ya está llegando.

Lo veo bajo el sol, junto a los pinos.
Hermano de lo azul, del sol, hermano
de los que caen. Olvida lo podrido

del mundo, rompe en ti todo lo falso,
y cuando brotes como fruto o río
serás libre, feliz, estarás alto.

(José Hierro: Pinos)

* Una rima igual y dos diferentes

- Esquema [ABAB ABAB CDC ADA]

Cervantes. Don Quijote de la Mancha.
Dos caballeros y un solo destino.
Ilusión, ardimiento y esperanza.
Al final, humo al viento diluido.

No escribas más. Adéntrate en el alba,
prosigue silencioso tu camino,
pero no escribas más. Deja que el hacha
caiga a su tiempo sobre el tronco erguido.

Oh soledad del hombre ante el fracaso.
Oh herida pluma en pleno altivo vuelo.
Oh corazón de pena y desamparo.

Cervantes. Don Quijote de la Mancha.
Atrás, ídolos rotos, caballeros
caídos en el centro de la página.

(Blas de Otero: No quiero acordarme)

* Tercetos con diferente rima que cuartetos

- Esquema [ABAB ABAB CDC DCD]

Invierno fiel: júntame las memorias
de la quietud que pierdo cada día,
y al lado de mi lámpara convoca
-ángeles inefables- mis fatigas.

El minuto con el minuto asocia,
dando al tiempo una única porfía,
y el silencio, cargado de coronas,
fluye -río del alma- en onda viva.

Invierno fiel: devúelveme a los senos
de la hora recóndita y alegre:
la de colmar la voluntad de los sueños,

mientras toda la sangre se suspende
y las palabras, hechas de resuellos,
aletean en torno de las sienes.

(Alfonso Reyes)

NOTA: El 11º verso parece tener doce sílabas

** Rimas abrazadas

* Tercetos con misma rima que cuartetos

- Esquema [ABBA ABBA ABA ABA]

Esta mano que ayer cortó una rosa
y esta rosa cortada en una mano
ésta que aun dormido estoy mirando
y ésta que aun despierto no se borra.

Este nardo que ayer fuera paloma
y esta paloma fija que fue nardo
y este campo de nieve de una mano
y esta mano tranquila que reposa.

Esta cosa que canta y esta cosa
que proviene del cisne por su canto,
sólo esta mano y esta mano sola,

aquí la podéis ver a cualquier hora,
esta que aun dormido estoy mirando
y ésta que aun despierto no se borra.

(Nicanor Parra: La mano de un joven muerto)

NOTA: Obsérvese que los versos 13 y 14 son idénticos al 3º y 4º.

* Tercetos con diferente rima que cuartetos

* Tercetos con dos rimas

- Esquema [ABBA ABBA CDC DCD]

Me golpea, en el blanco atardecer,
el oro de tus besos. Del cabello
que nimba tu aureola pende un sueño
de pálidos puñales. Y tus pies,

que son ojos, me llaman: quieren ver
cómo la lluvia incendia los helechos
en que agonizo; quieren ser mis huesos
para oír mi sudor, para entender

mi podredumbre y mi ironía. Manos
que siembran cuerpo entre las luces rotas
de mi cuerpo. Tus líquidos caballos,

exactos como lenguas, se desbocan
en mi piel. De aquel viento desgarrado
solo me guarda el tacto de tus horas.

(Eduardo Moga)

* Tercetos con tres rimas

- Esquema [ABBA ABBA CDE CDE]

Fuente de luz, destello vespertino,
cristal contra el que choca mi silencio,
piedras que abrasan, húmedos misterios,
imanes que me arrojan al abismo.

Caracoles de plata, jeroglíficos,
mariposas que juegan con los sueños,
peces surcando el mar, surcando el verso,
espectros, realidad, veneno, antídoto.

Campos de paz, senderos de la guerra,
túneles fascinantes, atalayas,
bosques de humanidad donde reposo.

Blandos querubes, faros y veletas,
espiral de negrura emocionada,
sorbo de adiós para perderlo todo.

(Juan Ballester: Poema de los ojos)

>> Cuartetos con una rima

- Esquema [AAAA AAAA AAA AAA]

Todo en la muerte rinde su constancia:
el aire mueve el peso de la rama,
se turba con el toque de las alas
y sobre el mástil de la torre pasa;

el río mece la tranquila barca,
en musgo y cielo sus espejos calma,
o repicando los molinos salta,
y huye con el humor de la esperanza;

la luz crece redonda sobre el alba,
hacia el callado ocaso se derrama
y abandona la tierra confiada.

Sólo el minuto enorme que me ata
a tu recuerdo de caliente llama,
mueve el dolor y en el olor aguarda.

(Dionisio Ridruejo: La grave memoria)

viernes, 21 de mayo de 2010

Tipología del soneto (XLII)

EL SONETO EN CUANTO A SU ESQUEMA FORMAL (III)

2.- SONETOS CON RIMA ASONANTE

Ha sido una modalidad poco practicada, aunque se pueden encontrar ejemplos en diferentes metros a partir del Modernismo (Rubén Darío, Ri­druejo, Bergamín, etc.). A veces se emplea una única asonancia, y a veces dos, tres o más, y en algunas ocasiones se emplea rima contrapuesta (p. ej. o-a, a-o).
Es frecuente que queden algunos versos libres.

* Con versos sueltos

· Polimétricos

- Esquema [-A-A -B-B CCD EED]

Sobre el ébano mate de su cuerpo rotundo,
el negro de la seda del traje y más arriba,
sobre el oscuro encaje de la peineta frágil,
el oleaje negro de la negra mantilla.

Sólo luz en los ojos. Color sólo en los labios.
-La luminosa línea de los dientes iguales-
Y sobre el pecho de ébano, el punto luminoso
de un brillante.

Las manos, que revuelven un ademán de gracia,
dan luz sólo en la nota de las uñas rosadas.
La figura es siniestra.

Pero tiene un perfume de exclusivismo extraño
esta figura insólita –negra como un pecado-
de la Maja Negra.

(Eugenio Florit: La Maja Negra)

· Isométricos

+ Cuartetos con 4 rimas diferentes

- Esquema [ABBA CDDC E-E FEF]

Echadas en el lomo de los cerros
las vacas miran casi al ras del piso
la cañada, la nave de este sitio
ocioso y el entierro de mi abuelo.

Su indiferencia ablanda de este lado
la espera al pie de lápidas labradas;
la quietud del cajón mientras con palas
cavan y cubren, graban sobre el pasto.

Ojos y oídos vuelven al vaivén
de la quijada entera, la retoman
y dan el habla para huir también.

Tumbadas bajo réplicas iguales
que recorren el cielo con desdén:
el luto de la sombra se deshace.

(Pablo Mora: Fosa)

+ Cuartetos con 3 rimas diferentes

En versos bisílabos

- Esquema [a-ab acac ddc ddb]

Ni
fu
ni
fa.

Sin
ton
ni
son.

Qué

yo.

Qué
más
da.

(Pablo Jauralde: Miniaturas, 2)

En versos endecasílabos

a) Tercetos con misma rima que cuartetos

- Esquema [AA-A BCC- DBD ABA]

Cuando todos los ruidos y las voces
apagan su color en los rincones
y en ceniza se nublan los esmaltes
de los claveles encendidos dobles;

cuando el retrato torna la cabeza
a su eterna pureza de nonato
y el espejo al azogue vuelve intacto
y el reloj de la sangre monologa:

en la niebla fascinada veo
lo que mis ojos a la luz le niegan
y a la vida devuelven su olor negro,

y el pensamiento tonifica voces
que otras voces no oí, que parpadean
en la noche profunda de mis noches.

(Bernardo Ortiz de Montellano: Muerte de cielo azul, I)

b) Tercetos con diferente rima que cuartetos

- Esquema [A--A BC-B DCD E-E]

Tu recuerdo me asiste desde lejos
como un nombre borroso y entreoído,
como una flor que nos perfuma, oculta,
mientras se muere de un amor secreto.

Voy soñando camino de mí misma,
sin saber lo que sueño, sin dejarme
salir de esa dulzura iluminada
que tu ausente presencia no disipa.

Estás en mí sin cuerpo, vagamente,
diluido en mi espíritu y mi carne
como esencia que todo lo enloquece,

y pienso en ti pensando en lo infinito,
en cosas inefables trasvasadas
en mi febril y eterno sin sentido.

(Ernestina de Champourcin)

+ Cuartetos con 2 rimas diferentes

En versos octosílabos

- Esquema [abab -b-b b-b b-b]

Yo estoy en un mundo vivo.
Tú estás en un mundo muerto.
El tuyo es el del ruido.
El mío es el del silencio.

Son dos mundos separados
que están cerca y están lejos
uno y otro, porque están
los dos en un mismo tiempo.

Y son mundos tan extremos
(infernales y celestes)
que se tocan en su centro.

Dos mundos y un solo sueño.
Tú te has dormido en el tuyo.
Yo en el mío estoy despierto.

(José Bergamín)

En versos alejandrinos

a) Tercetos con misma rima que cuartetos

1) Todas las rimas iguales

- Esquema [-ABB -A-A -AB A-B]

A pique va el rocío en nave que no vuela,
sin nombre de madera ni bronce de paloma,
con fríos de colores poblada la esmeralda,
riberas de las torres en giros y en mudanzas.

Semilla de los dedos asustan las caricias;
vestigios de la luna arrancan con su sombra
galopes de la piel: se puede ser bien poco
si el guante de la tarde la noche se descalza.

Un párpado de abeja busca el rumor de asilo;
nació desde los hombros la lluvia de las hojas;
alzó la piedra el siglo más breve de una lágrima.

Y así fue que su estela quebraron los abismos
y el brillo de un segundo se estremeció colmado
sin miedo a que la tarde se quede en sus murallas.

(Pablo Jauralde)

2) Una rima igual y una diferente

- Esquema [-A-A -BAB A-C AC-]

Primero un aire tibio y lento que me ciña
como la venda al brazo enfermo de un enfermo
y que me invada luego como el silencio frío
al cuerpo desvalido y muerto de algún muerto.

Después un ruido sordo, azul y numeroso,
preso en el caracol de mi oreja dormida
y mi voz que se ahogue en ese mar de miedo
cada vez más delgada y más enardecida.

¿Quién medirá el espacio, quién me dirá el momento
en que se funda el hielo de mi cuerpo y consuma
el corazón inmóvil como la llama fría?

La tierra hecha impalpable silencioso silencio,
la soledad opaca y la sombra ceniza
caerán sobre mis ojos y afrentarán mi frente.

(Xavier Villaurrutia: Nocturno muerto)

3) Una rima igual y dos diferentes

- Esquema [AB-B -A-A BCD DCC]

Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia
Descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas,
Con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia
Oblicua, refrescante y menuda del agua.

¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes
Y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia,
Vamos a ser felices con el gozo sencillo
De un casal de gorriones que en la vía se arrulla.

Más allá están los campos y el camino de acacias
Y la quinta suntuosa de aquel pobre señor
Millonario y obeso que con todos sus oros,

No podrá comprarnos ni un gramo del tesoro
Inefable y supremo que nos ha dado Dios:
Ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor.

(Juana de Ibarbourou: Millonarios)

b) Tercetos con diferente rima que cuartetos

- Esquema [-A-A -B-B -C- C-C]

La plaza dividida -luz y sombra- medita,
intensamente clara de luna, su mitad.
La otra mitad, abandonada de la luna
está negra de celos. Se la siente llorar.

Un perro, a quien su sombra finge un doble atraviesa
sobre el suelo de luz; se asusta de sí mismo
y echa a correr, aullando a la embrujada luna
que sonríe impasible sobre un tejado. (¿Vino

a conversar con ella Baudelaire?) En la parte
sombría de la plaza hay un ojo que vela,
(el farol al sereno acompaña, piadoso,

y es una chispa roja de vida en la siniestra
oscuridad de la esquina desdeñada
por la luz) ¡Oh fantasma de lo absoluto: a escena!

(Eugenio Florit: Escena)

En versos endecasílabos

- Esquema [-A-A BB-B A-- CBC]

Doblo hablo entrada siete parapeto
digo persigo estábamos me canso
me estás diciendo se me cae la tarde
soy vieja yo ¡sus! tose santo el gato

Ese hilo se acaba algunos hipos
di dice no nadie habla suena un lío
la media del paquete aturde míralo
Se peina y dame cuando vengo amigo

No será esta burbuja que he quemado
aquí tengo yo más preparo trenes
voilà toujours le lit la bonne fille

Oh caro río del mercado ablanda
quiero que tu perdón substituido
llevo sentado espejo apaga apaga

(Carlos Edmundo de Ory: Soneto págame la tarde)

+ Cuartetos con una sola rima

En versos octosílabos

- Esquema [-a-a -a-a -a- a-a]

Toda entera sonreía
con una tristeza oscura,
toda ofrecida y entera,
como la cruz en la tumba.

La sonrisa es la marea
del corazón, la aventura
del silencio, el mar que huye
bañando el labio de espuma.

Ya no recuerdo tus ojos
y no puedo olvidar nunca
la luz en las tristes alas,

de aquella sonrisa muda,
como el vuelo entrecortado
de una paloma en la lluvia.

(Luis Rosales: Las alas tristes)

En versos eneasílabos

- Esquema [-A-A -A-A -A- A-A]

Todo el espacio un alto sueño.
Árbol total todo el espacio.
Ellos sueñan bajo la tierra,
y con su sueño crece el árbol.

Rama inocente, el sueño alberga
el vuelo largo de los pájaros.
Y, vivo, el sueño de las aves
vela este muerto sueño extraño.

Niños siguen bajo la tierra.
Niños creciendo con los años.
Ya rama y flor de verde vida
son estos niños enterrados.

No se apagaron sus canciones.
Vivo está el polen de sus labios.

(Julio Maruri: Cementerio de niños, 2)

En versos decasílabos

- Esquema [-A-A -A-A -A- A-A]

Los que vieron la patria bandera
empapada en la sangre de Junio;
los que oyeron vibrar los clarines
en la diana del lívido triunfo;

los que al vivo relámpago trágico
que recorre la historia del mundo,
vieron lleno de horror a Espartaco
y de duelo al espectro de Bruto;

los que miran tu límpido nombre
como enseña de honor y de orgullo,
hoy presentan las armas al paso

del arcángel vestido de luto
que es guardián del laurel de tu gloria
en la tierra que está tu sepulcro.

(Rubén Darío: Menéndez)

- Esquema [-A-A -A-A --- A-A]

Luz sin luz que cegaste mis ojos,
nuestro amor... fue un amor sin amor.
Fue tu cuerpo la dádiva fría
que se entrega sin gracia, sin don.

Noche negra de negra locura
de ese amor que nació sin pasión,
tempestad en la calma sin calma
de una angustia de amargo dulzor.

Eso fueron las horas sombrías
de esa sombra sin sombra ni paz;
alegría del goce sin goce,

sin dolor que redime dolor;
larga pausa del tiempo sin tiempo
que se pierde en lo eterno, sin Dios.

(Herminio Ahumada: Luz sin luz)

En versos dodecasílabos

- Esquema [-A-A -A-A BBA BBA]

Trasiegan las moscas azul de alfileres,
remonta la tierra su hedor de hojalata,
los carros de hormigas que vuelven de lejos
lo vienen diciendo: que no hay nada, nada.

Tristeza no supo arrasar una rosa;
amó, y olvidó su destino de rabia;
las naves que llevan pasan sin descanso
izaron silencios azules de plata;

los cuatro rincones sin rumbo, las cuatro
esquinas que tienen en vilo, las cuatro
de bruces se dan en las velas del alba.

Y van caracoles cantando al establo,
cargados de queja, cargados de baba:
no llegues tan lejos, si vas, que no hay nada.

(Pablo Jauralde)

En versos endecasílabos

a) Tercetos con misma rima que cuartetos

1) Todas las rimas iguales

- Esquema [-A-A -A-A -A- A-A]

Con suave mano y amoroso cuido
fabriqué desde mozo mi morada;
y devoción y amor, lealtad y estudio
fueron las piedras con que la elevara.

Al mediar de la vida, la alegría
la remató con bella filigrana;
planté en mi puerta flores de cariño,
que el hogar, con su aroma, embalsamaban.

La envidia torpe, la traición astuta,
abatieron la casa levantada.
Lloran las ruinas el esfuerzo inútil.

Nada le queda del pasado al alma:
sólo Dios en la altura, fe en mis obras
y un horizonte abierto a la esperanza...

(Antonio Magariños: La casa deshecha)

- Esquema [-A-A -A-A --A A-A]

Ayer estuve nueve años contigo
y charlamos un rato de pasada;
quedamos para cosas cuando vuelvas:
ya sabes, eso, bueno, para nada;

pero no sé dónde guardé la llave
que tenía, y el pozo está sin agua;
no creo que pueda ir como otras veces
a buscarte de noche esta semana.

No me esperes tampoco este domingo,
no te podrás quejar de mi retraso
si se hace tarde. No me llevo nada.

Cierra la puerta con cuidado, llama
a algún amigo si te sientes sola;
y, sobre todo, tú, mi amor, descansa.

(Pablo Jauralde)

- Esquema [-A-A -A-A --A --A]

Destruir la palabra. Desgraciados.
Expresar nada. Pobres diablos rotos.
Víctimas, víctimas de la sociedad
que os envuelve y vuelve mudos, sordos.

Sea el vocablo. Esta boca es mía.
Construyamos con materiales hondos
y firmes. Si es falso el mundo alcemos
un anuncio que diga: NO ESTOY SOLO.

Millones como yo mueren de sed
y hambre de palabras que contesten
al slogan manchado en sangre y oro.

Hoy no es ayer y ya gime el mañana
entre un montón de escombros alineados:
televisión, anuncios, flash, periódicos.

(Blas de Otero: Contesten)

2) Una rima igual y una diferente

- Esquema [-A-A -A-A BAB ABA]

Tengo que arder donde arden las estrellas,
que palpitar donde la luz palpita,
que amar donde está el beso de los ángeles,
que cantar donde nace la armonía.

Tengo que ir donde comienza el viento,
que florecer donde abre la semilla,
que pasar donde cruzan sin destino
todas las alas de la fantasía.

Tengo que ver donde los ojos ciegan,
que comprender donde la mente expira,
que despertar donde la sombra reina.

Y me quedo en llorar donde la risa,
y en esperar donde el amor no llega,
y me quedo en morir donde la vida.

(Eugenio Florit: Casi soneto)

miércoles, 17 de febrero de 2010

Tipología del soneto (XLI)

EL SONETO EN CUANTO A SU ESQUEMA FORMAL (II)

1.- SONETOS SIN RIMA (Continuación)

* Isométricos

1.- En versos bisílabos

Te
di
más
de

lo
que
fui
te

vas
más
de

lo
que
soy

(Pablo Jauralde: Miniaturas, 3)


2.- En versos octosílabos

Bajo las rotas columnas,
entre la nada y el sueño,
cruzan mis horas insomnes
las sílabas de tu nombre.

Tu largo pelo rojizo,
relámpago del verano,
vibra con dulce violencia
en la espalda de la noche.

Corriente oscura del sueño
que mana entre las ruïnas
y te construye de nada:

húmeda costa nocturna
donde se tiende y golpea
un mar sonámbulo, ciego.

(Octavio Paz: Monólogo)


3.- En versos eneasílabos

Los dedos de la lluvia pisan
en un recinto de cristales
encendidos, el lento piano
de tanta noche derramada.

Y voy y pienso. En la ventana
resbalan las mejillas, cruzan
las sombras húmedas sin nada
más que una gana de tristeza.

Y voy y callo otra vez, y callo.
A lo mejor consiste en esto,
en nada; mientras tanto miro

la inconsistencia de la lluvia,
que en silencio la noche horada
sin poder más que eso, caer.

(Pablo Jauralde)


4.- En versos dodecasílabos

instrumentos para quedarse de lado
se coge del cuello una mirada al peso
diga muy cien pronto de tantas las veces
se sube se toca se vaya se duele

los restos ni todo acude por tropieza
sube tres las letras con sal muy pequeña
sobre cebra no lo grites en los pasos
con pena y narices se junta un olor

se tapa con vieja más viejos si admite
cuidado lastima dos veces con pongas
abajo y arriba arríiiiiiba no llega

se vuelve rebaja se basta baraja
las veces las vacas las voces los vicios
se deja en la noche metido hasta el alba.

(Pablo Jauralde)


5.- En versos alejandrinos

Era agosto en la arena resplandecientemente
y andaba en mi reposo el bienestar del día
mientras, ágil, tu cuerpo recortaba en las olas
los litorales frescos de tu mundo de oro.

Mi pasión, desprendida de la inercia del cuerpo,
iba surcando el agua delante de tus brazos
y un dolor traspasaba mi soledad de hombre
al verte poseída por el pleno paisaje.

Hoy, pleamar helada, ¿con qué espumas te cubres?
Sin sirena ni sueño se entristece la playa
y la ardiente fatiga se despoja en la nieve.

El corazón entero aún se baña en tu sangre,
pero ya es otro espacio que no cabe en el sueño
quien te gana en la sombra lejos de mi agonía.

(Dionisio Ridruejo: Memoria del estío)


6.- En versos endecasílabos

Cantas y a sol y a cielo con tu canto
tu voz desgrana el cereal del día,
hablan los pinos con su lengua verde:
trinan todas las aves del invierno.

El mar llena sus sótanos de pasos,
de campanas, cadenas y gemidos,
tintinean metales y utensilios,
suenan las ruedas de la caravana.

Pero sólo tu voz escucho y sube
tu voz con vuelo y precisión de flecha,
baja tu voz con gravedad de lluvia,

tu voz esparce altísimas espadas,
vuelve tu voz cargada de violetas
y luego me acompaña por el cielo.

(Pablo Neruda: Soneto LII)

martes, 17 de noviembre de 2009

Tipología del soneto (XL)

EL SONETO EN CUANTO A SU ESQUEMA FORMAL (I)

1.- SONETOS SIN RIMA

Se trata de sonetos compuestos en versos blancos, bien polimétricos o isométricos. Es una modalidad practicada a partir del Modernismo y sobre todo en época contemporánea, desta­cando Pablo Neruda, que escribió de esta forma la práctica totalidad de sus «Cien sonetos de amor».
Aunque hay ejemplos de soneto polimétrico y también otros en donde se emplean diferentes tipos de metros (bisílabos, octosílabos, etc.), los más numerosos son los es­critos en endeca­sílabos.

* Polimétricos

1.- En versos de 7 y 11 sílabas

La presencia es un fruto del recuerdo.
Lo leo en piedra y lo traduzco en agua.
Aquí la luz del mundo reunida
puso a Dios por testigo.

Aquí termina la esperanza y vuelve.
La piedra es árbol, animal, quimera.
La materia de luna es consistente
y el horizonte un templo.

"Cese cuanto la musa antigua canta",
resuena en el sarcófago y escucho
un pueblo hacia las olas.

Veo palpando: ¿El elefante es grifo?
¿La palmera se injerta en el acanto?
Ya no cabe ni un sueño.

(Dionisio Ridruejo: Los Jerónimos de Lisboa)


2.- En versos de 7, 9 y 11 sílabas

Cuando miro el amor, ya consumido,
mientras pudiera todavía
en mis dedos sentir aquella tibia
piel que la edad irá borrando,
cuando aún en sus ojos hermosísimos
la luz celebra, y al perderse
sombra y derrota dejan en los míos,
cuando sé que el amor, hora cumplida
su reino, me abandona,
quisieran ir los ojos detrás suyo,
y rescatar de su doliente estela
algo de bellos días, una imagen
que el tiempo no humillara
y pudiera seguirnos a la muerte.

(José María Álvarez: Responsorios de tinieblas)


3.- En versos de 11 y 14 sílabas

Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.

Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones

tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.

(Pablo Neruda: Soneto II)


4.- Otras polimetrías

No tengo nunca más, no tengo siempre. En la arena
la victoria dejó sus pies perdidos.
Soy un pobre hombre dispuesto a amar a sus semejantes.
No sé quien eres. Te amo. No doy, no vendo espinas.

Alguien sabrá tal vez que no tejí coronas
sangrientas, que combatí la burla,
y que en verdad llené la pleamar de mi alma.
Yo pagué la vileza con palomas.

Yo no tengo jamás porque distinto
fui, soy, seré. Y en nombre
de mi cambiante amor proclamo la pureza.

La muerte es sólo piedra del olvido.
Te amo, beso en tu boca la alegría.
Traigamos leña. Haremos fuego en la montaña.

(Pablo Neruda: Soneto LXXVIII)

jueves, 15 de octubre de 2009

Tipología del soneto (XXXIX)

EL SONETO EN CUANTO A SU CONSTRUCCIÓN TEXTUAL Y A SU SINTAXIS (II)

Si nos atenemos a la estructura oracional en que se desarrolla en soneto, cabe hablar de sonetos uniora­cio­nales (empleados sobre todo en el Siglo de Oro), que coinciden muchas veces con los enumerativos, y pluriora­cionales, siendo estos últimos la moda­lidad más frecuente dentro de los sonetos.

Por otro lado, se pueden encontrar sonetos narrativos (poco frecuentes), expositivos (también llama­dos descriptivos), o dialogados; comparativos (en los que los tercetos desvelan el término real de la com­paración introduciéndolo con la partícula 'así') o antitéticos (en los que la cláusula final viene introdu­cida por la partícula 'pero', en oposición a todo lo dicho anteriormente); enunciados en forma positiva, negativa o interrogativa, etc. Vamos a presentar ejemplos de algunos de ellos.

* Soneto uniora­cio­nal

Es aquel que no incorpora puntos y seguido ni puntos y aparte. Los versos suelen terminar con una coma, y las estrofas con un punto y coma. A menudo presenta una estructura sintáctica de tipo 12 + 1.

Hermosas ninfas, que en el río metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas,

agora estáis labrando embebecidas,
o tejiendo las telas delicadas,
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas;

dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando,

que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando
podréis allá despacio consolarme.

(Garcilaso de la Vega)


* Soneto pluriora­cio­nal

Es aquel que incorpora varias frases, coincidentes o no con el final de cada verso, y cuyas estrofas suelen terminar con una pausa importante, marcada por un punto y aparte, siendo el supuesto normal. Puede a su vez estar dividido en tantas frases como versos tiene el poema, o en tantas como estrofas, o en un número indeterminado de ellas (más o menos de catorce), que podrán coincidir o no con los finales de verso.


¡Perla del mar! ¡Estrella de occidente!
¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo
la noche cubre con su opaco velo,
como cubre el dolor mi triste frente.

¡Voy a partir!... La chusma diligente,
para arrancarme del nativo suelo
las velas iza, y pronta a su desvelo
la brisa acude de tu zona ardiente.

¡Adiós!, ¡patria feliz, edén querido!
¡Doquier que el hado en su furor me impela,
tu dulce nombre halagará mi oído!

¡Adiós!... Ya cruje la turgente vela...
¡El ancla se alza... El buque, estremecido,
las olas corta y silencioso vuela!

(Gertrudis Gómez de Avellaneda: Al partir)

* * *

Tú pescador, tú cazador, por Soria.
No hay mal en estar solo, padre: es bueno.
Estar solo es partir. Dios está lleno
de los solos del mundo. A tu memoria

vueltas de soledad traigo. La noria
sola ha arrancado la palabra al seno
de la tierra, y a veces alzó cieno
por agua, y por metal arrancó escoria.

Pero en la soledad busqué mi puerta
día tras día. Y la tenía abierta
con la guardia de mi ángel, mi demonio.

Ya es tarde para amar la compañía.
Te veo solo, allá, en la Soria fría.
¿Será la soledad mi patrimonio...?

(José García Nieto: Padre solo)


* Soneto en forma negativa

Es aquel cuyos versos -todos o la mayor parte de ellos- comienzan con la partícula 'no' o 'ni', y que suele carecer de puntos y seguido o puntos y aparte.

No por el cielo ver correr estrellas,
ni por tranquilo mar navíos cargados,
ni en plaza tornear hombres armados,
ni a caza en bosque ver ninfas muy bellas;

ni en gran obscuridad volar estrellas,
ni llenos por abril de flor los prados,
ni galanes en sala aderezados,
ni en cabello bailar tiernas doncellas;

no el sol en el nacer de un claro día,
ni árboles de flor y fruta llenos,
ni fuego sobre nieve helada y fría;

ni todo cuanto hay más ni cuanto hay menos
de hermoso en el mundo, igualaría
vuestro dulce mirar, ojos serenos.

(Gutierre de Cetina)

* * *

No es artífice, no, la simetría
de la hermosura que en Floralba veo;
ni será de los números trofeo
fábrica que desdeña al sol y al día.

No resulta de música armonía
(perdonen sus milagros en Orfeo),
que bien la reconoce mi deseo
oculta majestad que el cielo envía.

Puédese parecer, mas no saberse;
puédese codiciar, no averiguarse,
alma que en movimientos puede verse.

No puede en la quietud difunta hallarse
hermosura, que es fuego en el moverse,
y no puede viviendo sosegarse.

(Francisco de Quevedo: Quiere que la hermosura consista en el movimiento)


* Soneto en forma interrogativa

Es aquel cuyos versos -todos o la mayor parte de ellos- comienzan con una pregunta, que puede o no ser respondida al final del poema. Cada una de las frases suele durar uno o dos versos y la división entre estrofas suele estar claramente marcada.

¿De qué sirven, Amor, ya tus saetas,
el corvo arco y mano rigurosa,
y la triunfante palma victoriosa
que hubiste del que rige los planetas?

¿Adónde está el poder con que sujetas
el mundo, sin jamás reservar cosa
de la fuerza robusta y poderosa
con que los libres pechos inquïetas?

¿Qué me hace saber que puedes tanto,
y ser hijo de diosa y descendiente
de Iove, regidor del cielo santo,

si aquella dura que mi mal no siente
así despoja a mí de alegre canto,
y a ti de ser llamado omnipotente?

(Juan de la Cueva)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Tipología del soneto (XXXVIII)

EL SONETO EN CUANTO A SU CONSTRUCCIÓN TEXTUAL Y A SU SINTAXIS (I)

El soneto, desde el punto de vista de la forma, está distribuido en cuatro bloques independientes (dos cuartetos y dos tercetos), que normalmente se resaltan tipográficamente mediante sendas líneas en blanco que los separan.
Ahora bien, desde el punto de vista sintáctico o gramatical, cada uno de los principios y finales de verso e incluso de estrofa (a excepción lógicamente del comienzo del primer verso y del final del último) pueden coincidir tam­bién con el comienzo o el final de una frase, o por el contrario pueden no respetar dichos límites, bien sea por continuar la frase comenzada en el verso anterior, o por 'invadir' parte del verso siguiente (lo que téc­nicamente se denomina enca­bal­gamiento léxico).
Ello da lugar a una serie de diferentes estructuras gramaticales que se concretan en otras tantas moda­lidades o subespecies de sonetos, que se irán analizando a continuación.


*
Soneto de 4 + 10

Se trata de una modalidad atípica en la cual el primer cuarteto sirve de introducción al tema y el resto del soneto, incluído el últi­mo verso, supone una enume­ración de circunstancias relacionadas con dicho tema.


Ondas que por el mundo caminando
contino vais llevadas por el viento,
llevad envuelto en vos mi pensamiento,
do está la que do está lo está causando.

Dicilde que os estoy acrescentando,
dicilde que de vida no hay momento,
dicilde que no muere mi tormento,
dicilde que no vivo ya esperando,

dicilde cuán perdido me hallastes,
dicilde cuán ganado me perdistes,
dicilde cuán sin vida me matastes,

dicilde cuán llagado me feristes,
dicilde cuán sin mí que me dejastes,
dicilde cuán con ella que me vistes.

(Luis de Camoes)

NOTA: Obsérvese que a partir del 5º, todos los versos co­mienzan por la misma palabra.


*
Soneto de 8 + 6

Se plantea el tema en los cuartetos, y, normalmente tras una pausa fuertemente acusada, se produce la resolución, resumen o conclu­sión del mismo en los tercetos.
Esta división puede resaltarse de varias maneras: mediante cambios de tiem­po verbal (p.ej. presen­te/futuro, pasado/presente, etc); empleando la tercera persona en los cuartetos (a me­nudo con em­pleo de ejemplos mitológicos o his­tó­ricos) y la primera persona en los tercetos; uti­li­zando un tono apostró­fico o de interpelación en los cuartetos que no se adopta en los tercetos, empleando la partícula "así" u otra análo­ga, etc.
Es el esquema predominante en el soneto clásico.


Despoja la hermosa y verde frente
de los árboles altos el turbado
otoño, y dando paso al viento helado,
queda lugar a la aura de Occidente.

Las plantas que ofendió con el presente
espíritu de Céfiro templado
cobran honra y color, y esparce el prado
olor de bellas flores dulcemente.

Mas, ¡oh triste!, que nunca mi esperanza,
después que la abatió desnuda el hielo,
torna avivar para su bien perdido.

¡Cruda suerte de amor, dura mudanza,
firme a mi mal, que el varïar del cielo
tiene contra su fuerza suspendido!

(Fernando de Herrera)

* * *

Como la simplecilla mariposa
a torno de la luz de una candela
de pura enamorada se desvela,
ni se sabe partir, ni llegar osa;

vase, vuelve, anda y torna y no reposa,
y de amor y temor junto arde y hiela,
tanto que al fin las alas con que vuela
se abrasan con la vida trabajosa;

así, mísero yo, de enamorado,
a torno de la luz de vuestros ojos
vengo, voy, torno y vuelvo y no me alejo;

mas es tan diferente mi cuidado
que en medio del dolor de mis enojos
ni me acaba el ardor, ni de arder dejo.

(Gutierre de Cetina)


* Soneto de 11 + 3

A diferencia del caso anterior, en estos sonetos el resumen se realiza solamente en el último terceto. En general sirve lo dicho allí respecto a la forma de resaltar la división del texto.


Que muera yo, tirana, por tus ojos,
y que gusten tus ojos de matarme;
que quiera con tus ojos consolarme,
y que me den tus ojos mil enojos.

Que rinda yo a tus ojos por despojos
mis ojos, y ellos, en lugar de amarme
pudiendo en mis enojos alegrarme,
las flores me conviertan en abrojos.

Que me maten tus ojos con desdenes,
con rigores, con celos, con tibieza,
cuando mis ojos por tus ojos mueren.

¡Ay dulce ingrata!, que en los ojos tienes
tan grande ingratitud como belleza,
contra unos ojos que a tus ojos quieren.

(María de Zayas)

* * *

¡Ay basas de marfil, vivo edificio
obrado del artífice del cielo;
columnas de alabastro, que en el suelo
nos dais del bien supremo claro indicio.

¡Hermosos capiteles y artificio
del arco que aun de mí me pone celo!
¡Altar donde el tirano dios mozuelo
hiciera de sí mismo sacrificio!

¡Ay puerta de la gloria de Cupido,
y guarda de la flor más estimada
de cuantas en el mundo son ni han sido!,

sepamos hasta cuándo estáis cerrada
y el cristalino cielo es defendido
a quien jamás gustó fruta vedada.

(Francisco de Terrazas)

* * *

Horas alegres que pasáis volando
porque a vueltas del bien mayor mal sienta;
sabrosa noche que en tan dulce afrenta
el triste despedir me vas mostrando;

importuno reloj que, apresurando
tu curso, mi dolor me representa;
estrellas con quien nunca tuve cuenta,
que mi partida vais acelerando;

gallo que mi pesar has denunciado,
lucero que mi luz va oscureciendo,
y tú, mal sosegada y moza Aurora,

si en voz cabe dolor de mi cuidado,
id poco a poco el paso deteniendo,
si no puede ser más, siquiera una hora.

(Gutierre de Cetina)


*
Soneto de 12 + 2

Se trata de sonetos en los que el planteamiento del tema se prolonga durante los doce primeros versos, a veces con ausencia de puntos y seguido o puntos y aparte, mientras que el resumen tiene lugar en los dos últimos.


Antes al cielo faltarán estrellas,
al mar peligros, pájaros al viento,
al sol su resplandor y movimiento,
y al fuego abrasador vivas centellas;

antes al campo producciones bellas,
al monte horror, al llano esparcimiento,
torpes envidias al merecimiento,
y al no admitido amor, tristes querellas;

antes sus flores a la primavera,
ardores inclementes al estío,
al otoño abundancia lisonjera,

y al aterido invierno hielo y frío;
que ceda un punto de su fe primera,
cuanto menos que falte, el amor mío.

(Vicente García de la Huerta: El verdadero amor)

* * *

Yo fundo en el arena, abrazo el viento,
escribo en agua, y de la luz del cielo
privar procuro de ordinario el suelo
siempre que aliviar pienso mi tormento.

En medio del invierno helado intento
cubrir los campos de un florido velo,
y trocar en regalo el desconsuelo
y del sol detener el movimiento.

Labrar en un diamante fino quiero
varias figuras con la blanda cera
y hacer gloria el reino del espanto.

Y enternecer con ruegos una fiera,
cuando de Silvia el corazón de acero
procuro que se ablande con mi llanto.

(Pedro de Padilla)

* * *

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra a los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas
tanto como dejé para tenerte.

(Rafael Alberti: Lo que dejé por ti)


*
Soneto de 13 + 1

Son aquellos en los que se plantea el tema a lo largo de los trece pri­meros versos, con resolución en el décimo cuarto, que suele presentar un tono lapidario o sentencioso. A me­nudo se pro­duce la yuxtaposi­ción de oraciones, sin que aparezca el verbo hasta el último verso. Esta fór­mula fue empleada, entre otros, por Dante en su «Vita nuova», o por Góngora en el soneto humorís­tico a Galicia, que comienza "Pálido sol en cielo encapotado". Se denominan también sonetos enumerativos.
Una variedad de este esquema textual lo constituyen los llamados sonetos caóticos o de enumeración caótica, en donde se vierten una serie de palabras o frases cortas en las que se asocian elementos dispa­res y que apa­rentemente no tienen relación entre ellos, buscando dar la sensación de desorden, al tiempo que confiere un ritmo vigoroso al poema.


+ Soneto enumerativo

Aunque de godos ínclitos desciendas,
y cuelgues de pirámides gitanas
tus armas, con las águilas romanas
y despojos de bárbaras contiendas;

aunque a Jove le des ricas ofrendas,
olores de Asia, plumas mejicanas,
y arrastres las banderas africanas,
y tu nombre de polo a polo extiendas;

aunque ciñan laurel y oro tus sienes,
y gobiernes la rueda de Fortuna,
y pongas con tu gusto al mundo leyes;

aunque pises la frente de la luna,
y huelles la corona de los reyes,
si la virtud te falta, nada tienes.

(Bartolomé de Argensola)

* * *

Rabia mortal, que al corazón condenas,
en duro infierno, a llanto miserable;
veneno, que, con hambre insacïable,
te derramas y extiendes por mis venas;

furioso frenesí, que desordenas
el más maduro seso y más durable;
ira del cielo, fiera e intratable,
violenta cárcel, ásperas cadenas;

monstruo que hielo y fuego juntamente
pones en las entrañas do te crías,
ruïna y pestilencia de la tierra;

enemigo mortal a cuanta gente
el ancho mundo y el infierno encierra,
¿cuándo habrán fin las desventuras mías?

(López Maldonado)


+ Soneto caótico

Esplendores, celajes, rigoroso,
Selvaje, llama, líquido, candores,
Vagueza, faz purpúrea, Cintia, ardores,
Otra vez esplendores, caloroso;

Ufanía, aplacible, numeroso,
Luengo, osadía, afán, verdor, errores,
Otra y quinientas veces esplendores;
Más esplendores, crespo, glorïoso;

Cercos, ásperos, albos, encrespado,
Esparcir, espirar, lustre, fatales,
Cambiar, y de esplendor otro poquito;

Luces, ebúrneo, nítido, asombrado,
Orna, colora, joven, celestiales...
Esto quitado, cierto que es bonito.

(Luis Barahona de Soto:
Contra un poeta que
usaba mu­cho de estas voces en sus poemas
)

* * *

Borrasca, disfrazada en la bonanza;
engañoso deleite de un sentido;
dulzura amarga; daño apetecido;
alterada quietud; vana esperanza.

Desapacible paz; desconfianza;
desazonado gozo, mal sufrido;
esclava libertad; triunfo abatido;
simulada traición; fácil mudanza.

Perenne manantial de sentimientos;
efímera aprehensión que experimenta
dolorosas delicias y escarmientos.

Azarosa fortuna; cruel, violenta
zozobra; sinsabor; desabrimientos;
risa en la playa, y en el mar, tormenta.

(Margarita Hickey: Definiendo el amor o sus contrarie­dades)

* * *

Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego,
tener a un tiempo pena y alegría.

Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
tener valiente entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía.

Buscar lugar en que aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea.

Tener el gusto y el disgusto iguales,
y todo el bien librado en la esperanza,
si aquesto no es amor, no sé qué sea.

(María de Zayas)

viernes, 17 de julio de 2009

Tipología del soneto (XXXVII)

TEMÁTICA DEL SONETO

XI.- Soneto naturalista (IV)

* Las aves

+ El cisne

Ave de nieve que rompiendo espumas
de ese cristal lascivo donde cantas,
las cándidas espumas que levantas
son igual competencia de tus plumas.

No es bien que cuando mueres lo presumas,
porque tu vida empieza en lo que cantas,
que a tus méritos propios te adelantas,
para adquirir las alabanzas sumas.

Cantando con espíritu del cielo,
te despides del orbe de la tierra:
que allá premio a sus méritos previenes.

Mas si es tu voz un cielo acá en el suelo,
solo por nuestro daño se destierra,
que en ella misma lo que buscas tienes.

(Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo: Al cisne)

+ El cuervo

Oh tú, cuervo infeliz, cuyo graznido,
con bronca voz, con destemplado aliento,
al compás del más rústico instrumento
intimas desazones al oído!

Di, ¿qué infernal Apolo te ha influido
tan discorde, tan bárbaro concento?
¡Oh, quien nunca tuviera entendimiento
para que nunca fueses entendido!

Deja la inculta lira; no presumas
profanar, atrevido e insolente,
la noble ocupación de nobles plumas;

pues no conseguirás, aunque lo intente
tu recia rustiquez con ansias sumas,
que el sagrado laurel orle tu frente.

(José Gerardo Hervás)

+ La golondrina

De ti -que, por precoz y por soltera,
anuncias y no haces el verano-
golondrina sutil, tenue vilano,
la urgencia envidio y la ansiedad quisiera.

Última flecha del invierno arcano,
buscas el blanco de la primavera
con tal celeridad que asirte fuera
detener el destino con la mano.

¡Ay!, pero sólo a prometer nacida,
vives para escapar de lo que ofreces,
paraíso mental, presagio puro.

Y es tan indispensable tu partida
que acabaría en ti nuestro futuro
si, un instante no más, permanecieses...

(Jaime Torres Bodet: Golondrina)

+ El gorrión

Conversan a su modo. Vuelan. Tienen
la crueldad de los niños, la inocencia
de los hombres que vienen de la ausencia
y no saben decir de dónde vienen.

Saltan por estas calles. Se mantienen
del aire: una memoria, una presencia.
Mas no se olvidan de dictar sentencia
con sus picos. Y nunca se detienen.

Las calles de mi casa son estrechas,
y sus paredes lucen signos, fechas,
flechas atravesando corazones;

y un nombre que anochece y que fue aurora
y que yo trato de salvar ahora
del picotazo de los gorrïones.

(Carlos Murciano: Los gorriones)

+ La paloma

Peregrina paloma imaginaria
que enardeces los últimos amores;
alma de luz, de música y de flores,
peregrina paloma imaginaria.

Vuela sobre la roca solitaria
que baña el mar glacial de los dolores;
haya, a tu paso, un haz de resplandores
sobre la adusta roca solitaria.

Vuela sobre la roca solitaria,
peregrina paloma, ala de nieve,
como divina hostia, ala tan leve

como un copo de nieve; ala divina,
copo de nieve, lirio, hostia, neblina,
peregrina paloma imaginaria.

(Ricardo Jaymes Freyre)

+ El ruiseñor

Ruiseñor amoroso, cuyo llanto
no hay roble que no deje enternecido,
oh si tu voz cantase mi gemido,
oh si gimiera mi dolor tu canto.

Esperar mi desvelo osara tanto,
que mereciese por lo bien sentido
ser escuchado, cuando no creído
de la que es de mi amor hermoso encanto.

Qué mal empleas tu raudal sonoro,
cantando el alba y a las flores bellas:
canta tú, oh ruiseñor, lo que yo lloro.

Acomoda en tu pico mis querellas,
que si das dices a quien tierno adoro,
con tu voz llegarás a las estrellas.

(Pedro de Quirós)

* * *

Con diferencia tal, con gracia tanta
aquel ruiseñor llora, que sospecho
que tiene otros cien mil dentro del pecho
que alternan su dolor por su garganta;

y aun creo que el espíritu levanta
-como en información de su derecho-
a escribir del cuñado el atroz hecho
en las hojas de aquella verde planta.

Ponga, pues, fin a las querellas que usa
pues ni quejarse ni mudar estanza
por pico ni por pluma se le veda,

y llore solo aquel que su Medusa
en piedra convirtió, porque no pueda
ni publicar su mal ni hacer mudanza.

(Luis de Góngora)

martes, 2 de junio de 2009

Tipología del soneto (XXXVI)

TEMÁTICA DEL SONETO

XI - Soneto naturalista (III)

* Los árboles

+ En general

Columpia el rumoroso airón de tu follaje,
canta al pasar el céfiro, ruge si el noto cierra,
afiánzate en el firme regazo de la tierra,
sé a los aludes reto y al pájaro hospedaje.

Presta color y pompa al tétrico paisaje,
rompe el contorno vago de la empinada sierra,
y que la débil planta que a tu poder se aferra
te enflore y te revista con opulento traje.

Yérguete como símbolo glorioso de la vida
y surjan de tu fronda selvática y tupida,
en aves y renuevos, matices y murmullos.

Haz que la savia ascienda vigorizando el brote
y sigue dando apoyo, cuando la racha azote,
a hiedras vacilantes y a jóvenes capullos.

(Enrique González Martínez: A un árbol)

+ El álamo

No al reverbero del radioso día
fuiste forjado: de la noche santa
tú eres el árbol, tu follaje canta
con un tremer de azul melancolía.

A tus hojas de plata se confía
de la luna el fulgor y en ti se encanta
del ruiseñor la trémula garganta
en tus brazos derrocha su armonía.

Ama el arroyo reflejar tu fronda
que, trepidante en plácido aleteo,
cual níveos copos, sin cesar se agita,

y en los temblores de la inquieta onda,
lucir, vibrar y esfumarse veo
tu belleza en la sombra que palpita.

(Ángel Mª Garibay K.: El álamo)

+ El ciprés

Ciprés doliente que la paz pregonas
de los sepulcros que amoroso escudas,
vibrar yo siento las plegarias mudas
del himno augusto que a la muerte entonas.

Ni epitafios, ni cirios, ni coronas
valen sobre las lápidas ceñudas
cual las que tú, de tus cortezas rudas,
lágrimas perfumadas desmoronas.

Ciprés, yo envidio la suprema calma
con que la muerte y el dolor protejes
mientras se agita rumorando el viento,

y, al contemplarte tan erguido, siento
ansias inmensas de que tú me dejes
entre tus frondas exhalar el alma.

(Ángel Mª Garibay K.: El ciprés)

* * *

Enhiesto surtidor de sombra y sueño,
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza,
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño;
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi, señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales;

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

(Gerardo Diego: El ciprés de Silos)

+ La palmera

¡Talle nocturno y sombra despeinada!
Clamor de signo y aire, signo apenas
de una playa de mirtos y sirenas,
espuma el talle y la melena alada.

¡Oh signo y norma de esta tierra anclada!
Esbelta ninfa, viento y mar estrenas,
caracola de lirios y azucenas,
de estrellas y alga verde coronada.

Nada perturba tu desnudo anhelo
ni tuerce la flexible primaver
con que susurras por llagar al cielo.

Erguida y llameante vas ligera
hasta el más alto azul, huyendo al suelo
para decir tu nombre de palmera.

(Juan Chabás: Palmera)


* Las estaciones

+ La primavera

Ven, Primavera: del invierno cano
Las tristezas ahuyenta y los horrores,
Y bellos ramos de olorosas flores
Vierte en la tierra con propicia mano.

A tu influjo se puebla el aire vano
De insectos y de pájaros cantores;
Luce el prado su manto de colores,
Que esmalta el sol, de mundos soberano.

Todo renace y vive: el bosque umbrío,
El valle, el monte, el murmurante río
Do moja el ala golondrina inquieta;

Y aun yo, que a la vejez doblé la frente,
¡Oh Primavera! al respirar tu ambiente,
¡Dadme una lira! -exclamo: -¡Aún soy poeta!

(José Lamarque: En los primeros días de primavera)

* * *

Abril, sin tu asistencia clara, fuera
invierno de caídos esplendores;
mas aunque abril no te abra a ti sus flores,
tú siempre exaltarás la primavera.

Eres la primavera verdadera:
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.

¡Qué paz, cuando en la tarde misteriosa,
abrazados los dos, sea tu risa
el surtidor de nuestra sola fuente!

Mi corazón recojerá tu rosa,
sobre mis ojos se echará tu brisa,
tu luz se dormirá sobre mi frente...

(Juan Ramón Jiménez: Primavera)

+ El verano

Llegó la sed y entró por todas partes
con su aliento de fiebre ya esparcida,
viviendo trópico y sudando vida,
llegó la sed y entró por todas partes.

El arroyo agoniza, sin más artes
que su estrofa de nube consabida,
y hay en la tierra dura, dolorida
quejumbre de acabados estandartes.

La cigarra crepita y ese arcano
fastidio de lijar todo el verano
sincroniza la tarde de congojas.

Y a una ráfaga de alas ya muy flojas
festejará en la rama, como hermano,
el vegetal aplauso de las hojas.

(Tomás Díaz Bartlett: Estío)

+ El otoño

Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

¡Qué noble paz en este alejamiento
de todo: oh prado bello, que deshojas
tus flores; oh agua, fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

Encantamiento de oro! ¡Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la escelsitud de su verdad divina.

(Juan Ramón Jiménez: Otoño)

+ El invierno

Redondo el sol en el fanal del frío
dora al campo desnudo débilmente.
En su orfandad el álamo no siente
la estrechura del viento. Yerto, el brío

de un chopo se levanta junto al río,
y un avefría en soledad reciente
brinda su pecho blanco a la corriente.
Lejos, sobre la sierra, el neverío.

Terco, el ruido del agua resilencia
la soledad y dobla la mirada.
Se oye a la sangre su rumor más tierno.

Lejano silba un tren. Brota la ausencia
y con dulce fatiga enamorada
viaja mi corazón por el invierno.

(Alfonso Moreno: Enero)

sábado, 9 de mayo de 2009

Tipología del soneto (XXXV)

TEMÁTICA DEL SONETO

XI – Soneto naturalista (II)

* Las flores

+ En general

¿Cómo se hizo la flor? ¿Subió la cuesta
vertical de su tallo y un gran día,
para hacer del jardfín la apología,
explotó con sus pétalos de fiesta?

¿Cómo se hizo la flor? ¿Fue la inmodesta
expresión de la eterna poesía,
que convirtió, derroche de ironía,
el polvo de los muertos en respuesta?

¿Es tan sólo la antífona del fruto
que canta primavera en su proceso?
Yo pienso, que la flor es el minuto

bajado del azul, caído beso,
con que saludan desde lo absoluto,
los niños que se fueron sin regreso.

(Griselda Álvarez: Flor)

+ La azucena

Pena escondida, pena de azucena,
siento pureza y en su forma siento
viento celeste, celestial y viento;
vena de savia vegetal su vena.

Plena de vida, su campana plena,
presiento el cielo y su latir presiento.
Momento santo, dulce del momento,
llena tus fuentes en mis besos, llena.

Pura, ella sabe que es la flor más pura.
Todo es la estrella por la sed de todo;
ternura quiere sin cesar, ternura.

Pide, en tu copa, clamorosa pide,
modo implacable de querer su modo,
mide su sed, en la de Dios la mide.

(Nicolás Cócaro: A una azucena)

+ El clavel

Dulce clavel, de mano tan divina
a mí, bajo pastor, dado en consuelo;
dulce penar y dulce desconsuelo,
que meresció tan buena medicina.

Dulce imitar la aurora matutina
con tu color de rubicundo velo,
clavel, que el corazón clavas sin duelo,
clavo cubierto en flor de clavellina.

Dulce clavel, de ti vayan ornadas
las cítaras de aquellas nueve diosas
que en el Parnaso viven coronadas.

Las vírgenes y ninfas más hermosas
de ti guirnaldas tejen muy preciadas,
por honra del laurel, del mirto y rosas.

(Diego Ramírez Pagán: A una clavellina)

+ El jazmín

Blancos jazmines que en el blanco pecho
de mi cándida Fénix reposastes,
a quien color, a quien olor hurtastes
con ancha mano, si por tiempo estrecho,

puesto que ya por natural derecho
parece que gozáis que lo usurpastes,
¿cómo, decid, a tanto bien llegastes?
Que estoy de invidia (cual de amor) deshecho.

Volved las hojas ya, lenguas risueñas,
así no le paguéis a la mudanza
el censo a que os obliga haber nacido.

Pero no las volváis, que pues por señas
muestran agora en blanco mi esperanza,
dirán mi muerte, y tras mi muerte olvido.

(Pedro Soto de Rojas: Jazmines, esperanza en blanco)

+ La magnolia

En el bosque, de aromas y de músicas lleno,
la magnolia florece delicada y ligera,
cual vellón que en las zarzas enredado estuviera,
o cual copo de espuma sobre un lago sereno.

Es un ánfora digna de un artífice heleno,
un marmóreo prodigio de la Clásica Era;
y destaca su fina redondez a manera
de una dama que luce un descotado seno.

No se sabe si es perla, ni se sabe si es llanto.
Hay entre ella y la luna cierta historia de encanto
en la que una paloma pierde acaso la vida;

porque es pura y es blanca y es graciosa y es leve
como un rayo de luna que se cuaja en la nieve
o como una paloma que se queda dormida.

(José Santos Chocano: La magnolia)

+ La margarita

Flor de interrogación que, deshojada,
profetiza en amor lo que el Destino
reserva a enamorados, cuyo sino
es la ilusión en dudas embozada.

¿Me quiere un poco o no me quiere nada?
¿Es locura su amor? ¿Es torbellino
que arrastra impetuoso en su camino
una pasión apenas comenzada?

Nombre de reina. El corazón dorado
oculta su humildad. La flor de nieve
-blanca corona al sol- ha conservado

un perfume de hierba, aroma leve
con levedad de brisa, traspasado
de rocío y de luz su aliento breve.

(María Alfaro: A una margarita)

+ La orquídea

Caprichos de cristal, airosas galas
de enigmáticas formas sorprendentes,
diademas propias de apolíneas frentes,
adornos dignos de fastuosas salas.

En los nudos de un tronco hacen escalas;
y ensortijan sus tallos de serpiente
hasta quedar en la altitud pendientes
a manera de pájaros sin alas.

Tristes como cabezas pensativas,
brotan ellas, sin torpes ligaduras
de tirana raíz, libres y altivas;

porque también, con lo mezquino en guerra,
quieren vivir, como las almas puras,
sin un solo contacto con la tierra...

(José Santos Chocano: Las orquídeas)

+ La rosa

Embriagada de sol, en pompa abierta
el radiante esplendor, lumbre gozosa
brotando desde el tallo en que reposa
por desmayarse al logro del alerta,

la emoción de la rosa se despierta
en carnal plenitud, y numerosa,
se entrega en cada pétalo por rosa,
aunque en única rosa lo concierta.

No diluye su brío en duermevela;
se aprieta el corazón y en sólo un grito
agota el amplio cielo donde vuela;

pues, desbordando el fiel del apetito,
logra por la encendida bagatela
cuajar su llama en pálpito infinito.

(Manuel Granell: de Tres sonetos a la rosa, III)

* * *

Concéntrica belleza retenida,
llama emergida de tu propio seno,
laberinto de seda, abismo ameno,
espinada dulzura convergida.

Amor no supo deshojar la vida
tanto como tu miel y tu veneno;
simbolizas el astro sobre el cieno,
la elevación sobre la nada hundida.

Simbolizas la sangre. Cada día,
nacida y muerta y luego renaciente
en el recuerdo que su aliento envía

te construyes exacta, nuevamente
-vida, calor, amor, y fantasía-,
cristalizada inmarcesiblemente.


(Guillermo Díaz-Plaja)

lunes, 13 de abril de 2009

Tipología del soneto (XXXIV)

TEMÁTICA DEL SONETO

XI - Soneto naturalista (I)


Se incluyen en este apartado los sonetos que describen lugares, así como los de tema arcádico o pastoril, que han sido cultiva­dos a lo largo de los siglos, incluyendo el tópico del locus amoenus que se remonta a la época renacentista.

Son especialmente interesantes los que tratan sobre las flores (incluso los que se refieren a la rosa en cuanto flor, sin trasfondo metafísico), a las estaciones del año, o acerca de las aves, sien­do de destacar, como una subespecie dig­na de interés, los que tra­tan acerca del ruiseñor, pájaro em­blemá­tico por su melodioso canto y por su ac­tividad nocturna.


* Lugares

Alzada en limpia sinrazón altiva
-pedestal de crepúsculos soñados-,
¿subes orgullos? ¿Bajas derrocados
sueños de un dios en celestial deriva?

¡Oh tantálico esfuerzo en piedra viva!
¡Oh aventura de cielos despeñados!
Cuenca, en volandas de celestes prados,
de peldaño en peldaño fugitiva.

Gallarda entraña de cristal que azores
en piedra guardan, mientras plisa el viento
de tu chopo el audaz escalofrío.

¡Cuenca, cristalizada en mis amores!
Hilván dorado al aire del lamento.
Cuenca, cierta y soñada, en cielo y río.

(Federico Muelas: Soneto a Cuenca)

+ Locus amoenus

Pintadas aves que al pulir la aurora
con peines de oro sus compuestas hebras,
al son de arroyos, arpas de estas quiebras,
lisonjeáis cada mañana a Flora.

Aura suave que con voz sonora,
murmurando las aves, te requiebras,
y las obsequias fúnebres celebras
de Pocris muerta, que tras celos llora.

Los pastores imitan la armonía
con que resucitando la memoria
de mi Sabina vivo entretenido.

Cantad, amigos, la firmeza mía;
que es la música imagen de la gloria,
y mientras dura, mi tormento olvido.

(Tirso de Molina)

* * *

Cansa la vista el artificio humano,
cuanto mayor más presto; la más clara
fuente y jardín compuestos dan en cara,
que nuestro ingenio es breve y nuestra mano.

Aquel, aquel descuido soberano
de la Naturaleza, en nada avara,
con luenga admiración suspende y para
a quien lo advierte con sentido sano.

Ver cómo corre eternamente un río,
cómo el campo se tiende en las llanuras,
y en los montes se añuda y se reduce,

grandeza es siempre nueva y grata, Argío;
tal, pero, es el autor que las produce:
¡oh Dios, inmenso en todas sus criaturas!

(Francisco de Medrano: A don Juan de Arguijo, contra el artificio)

+ Paisajístico

¿Es el trono de Dios aquella cumbre
sostenida de nubes en la altura?
Isla de nieve surta en la llanura,
gloriosa excelsitud y mansedumbre.

Sinaí de cristal, Tabor de lumbre
fría y radiante, cenital ternura,
majestad de los aires y hermosura
de la ascendida y leve pesadumbre.

¿Y eres la misma roca del estrago,
el mismo negro seno de la muerte,
Teide de plata celestial y vago?

Teide sin tierra; vértice que vierte
primavera sin flor, brisa y halago,
sobre la mar desamparada y fuerte.

(Dionisio Ridruejo: Al Teide)

* * *

He aquí, pintor, tu espléndido paisaje:
un lago oscuro; ráfagas marinas
empapadas en tintas cremesinas,
y en el azul profundo del celaje;

un tronco que columpia su ramaje
al soplo de las auras vespertinas,
y manchadas de verde las colinas
y de amarillo el fondo del boscaje;

un peñaso de líquenes cubierto;
una faja de tierra iluminada
por el último rayo del sol muerto;

y, de la tarde al resplandor escaso,
una vela a lo lejos anegada
en la divina calma del ocaso.

(Manuel José Othón: Ocaso)


* Pastoril

Alegre, fértil, vario, fresco prado,
tú, monte y bosque de árboles hermoso,
el uno y otro siempre venturoso,
que de las bellas plantas fue tocado;

Betis, con puras ondas ensalzado
y con ricas olivas abundoso,
¡cuánto eres más felice y glorïoso
pues eres de mi Aglaya visitado!

Siempre tendréis perpetua primavera
y del Elisio campo tiernas flores
si os viere el resplandor de la luz mía.

Ni estéril hielo o soplo crudo os hiera,
antes Venus, las gracias, los amores
os miren y en vos reine la alegría.

(Fernando de Herrera)

* * *

Saliste, Doris bella, y florecieron
los campos secos que tus pies pisaron;
las fuentes y las aves te cantaron
que por la blanca Aurora te tuvieron.

Cuantas cosas miraste, se encendieron;
cuantas peñas tocaste, se ablandaron;
las aguas de Pisuerga se pararon
y aprendieron a amar cuando te vieron.

El sol dorado que tus ojos vía
dudaba si su luz o la luz dellos
prestaba el replandor al claro día.

Venciéronle sus rayos tus cabellos,
pues con mirarlos solamente ardía,
y de envidia y de amor muere por vellos.

(Francisco de Quevedo)

viernes, 27 de marzo de 2009

Tipología del soneto (XXXIII)

TEMÁTICA DEL SONETO

X – La tauromaquia


La mal llamada ‘fiesta nacional’, en cuanto espectáculo de masas y reflejo de la crueldad del ser humano, no podía ser ajena a la inspiración de escritores y poetas en general. Son relativamente abundantes los poemarios y libros de sonetos que se han ocupado del tema, bajo diversos as­pec­tos, aunque se suele ensalzar más lo que tiene de celebración y de colorido que los puntos de vista del toro que es arrojado sin piedad a un círculo de arena para enfrentarse inútilmente al des­tino y a la muerte.

Los sonetos taurinos proliferan sobre todo durante el siglo XX, aunque con anterioridad no fal­taron poemas alusivos al tema, aunque revistiendo otras formas (romances, etc.). Las referencias más antiguas al toro en sonetos son sin embargo del Siglo de Oro (así, el «Anfiteatro de Felipe el Grande», 1631, donde por numero­sos ingenios se celebra la suerte que hizo en el toro el referido monarca).

Entre los autores que han escrito sonetos sobre el tema, gene­ralmente en forma de poemario inde­pen­diente, cabe mencionar a Gerardo Diego, Alberti o Rafael Morales.
Hemos dividido la muestra en tres apartados: el toro, la fiesta y la plaza, en cuanto escenario donde tiene lugar la inmolación de la res brava.


* El toro

Si ya contra las sombras movedizas
de los calcáreos troncos impasibles,
cautos proyectos turbios indecibles
perfilas, pulimentas y agudizas;

si entre el agua y la yerba escurridizas,
la pezuña y el cuerno indivisibles
cambian los imposibles en posibles,
haciendo el aire polvo y la luz trizas;

si tanto oscuro crimen le desvela
su sangre fija a tu pupila sola,
insomne sobre el sueño del ganado;

huye, toro tizón, humo y candela,
que ardiendo de los cuernos a la cola,
de la noche saldrás carbonizado.

(Rafael Alberti: El toro de la muerte)


* La fiesta

¡Oh, qué templado lance, qué revuelo,
qué embite tan feroz y tan valiente
bajo el trapo fugaz que el toro siente
imitando en el aire un breve cielo!

¡Oh cuánta furia, cuánto desconsuelo
en el toro que embiste nuevamente,
hecho negro relámpago caliente
que puebla de rumor ardiente el suelo!

Mas el ansia tenza y desbordada
del fiero corazón que va burlado
no saciarás jamás, ¡triste porfía!

Que tienes ya en tu carne la estocada
y vas hacia la muerte derrotado,
acornalando el aire en la agonía.

(Rafael Morales: Lidia)

* * *

Con el hirviente resoplido moja
el ronco toro la tostada arena,
la vista en el jinete ata y serena,
ancho espacio buscando el asta roja.

Su arranque audaz a recibir se arroja,
pálida de valor la faz morena,
e hincha en la frente la robusta vena
el picador, a quien el tiempo enoja.

Duda la fiera, el español la llama:
sacude el toro la enastada frente,
la tierra escarba, sopla y desparrama;

le obliga el hombre, parte de repente,
y herido en la cerviz, húyele y brama,
y en grito universal rompe la gente.

(José Zorrilla)


* La plaza
A la memoria de Gallito

Aquí está: rueda triste y enlutada,
macilenta y oscura, y recogida.
La que tanto gritó, calla dormida:
la que a todos se abrió, duerme cerrada.

Sobre la arena que brilló dorada
se mueve una alta sombra dolorida:
mira el lugar en que perdió la vida;
levanta la cabeza despeinada,

se sienta en el estribo; gime, llora
su desgracia y su antiguo poderío;
las tardes de su gloria y su fortuna.

Todo es silencio y abandono ahora.
Por las gradas resbala el canto frío
de los grillos de plata de la luna.

(Joaquín Montaner: La vieja plaza de toros, de noche)

sábado, 14 de marzo de 2009

Tipología del soneto (XXXII)

TEMÁTICA DEL SONETO

IX El soneto sobre la poesía y el “metasoneto”

Incluyo en este bloque los sonetos dedicados al proceso de creación poética, a la inspira­ción, las musas, etc. De ellos, cobra especial relevancia el tema del soneto mismo, bien sea tratando de defi­nirlo en versos o haciendo hincapié en la dificultad o el respeto que produce un soneto correctamente construido. Aunque se trata obviamente de un tema menor, hay excelen­tes ejem­plos, tanto en el Siglo de Oro como durante el Neoclasicismo, Modernismo y Postmodernis­mo. También fuera de España existen abun­dantes mues­tras sobre el tema.

Los llamados “metasonetos” se suelen agrupar en tres apartados: sonetos al soneto en general, sonetos a un soneto en particular, y sonetos del soneto. Nosotros los hemos dividido en una serie de subgrupos: definición del soneto, nacimiento y evolución, proce­so de crea­ción, las reglas del soneto, el mal soneto. Me he permitido la osadía incluso de incluir un soneto propio sobre el tema, que espero sabrán perdonar los lectores de este blog.


* La poesía

Seas mi vida tú, Santa Poesía,
música de la imagen, claro velo
tras el que una vorágine de cielo
abre la noche desmayando el día.

Sé tú la que haga de la fuente mía
dureza pura del cristal de anhelo,
suavidad sobre cármenes de vuelo
y grama de temblores en umbría.

Dame la nota que tu cumbre lleva
a las torres bucólicas del alba
cuando un alto silencio se desnieva.

Salva para mi verbo lo que salva
del surco, el aire que a jardín eleva
el campo de humildades de la malva.

(Vicente Echeverría: Santa Poesía)

* * *

Tantos rosales en mi huerto crecen
y son todos tan pródigos en rosas,
que las abejas y las mariposas
ebrias de miel y aromas desfallecen!...

Hasta las mismas brisas palidecen!...
Podo y podo sus ramas espinosas;
y cuanto más las podo más viciosas,
más fragantes y pródigas florecen!...

Cuántos versos, Señor!... Tanta poesía
es una enfermedad del alma mía,
gérmenes que el amor deja dispersos!...

Qué culpa tengo yo, si floreciente,
mi alma, enferma de amor constantemente,
es una eterna primavera en versos?...

(Francisco Villaespesa: Amor y poesía)


* La rima

Macizas ruedas en pesado carro,
al eje fijas, rechinante rima,
¡con qué trabajo llegas a la cima
si al piso se te pone algún guijarro!

Al tosco buey, que no al corcel bizarro,
el peso bruto de tu lanza oprima
pues al buey sólo tu chirrido anima
cuando en piedras te atascas o en el barro.

Mas en tanto no quede, sin maraña,
la selva, como el mar, toda camino,
tira, noble corcel, de ese armatoste,

pues más te vale la coyunda extraña,
no siendo aún la libertad tu sino,
que estarte en el establo atado a un poste.

(Miguel de Unamuno: A la rima)


* Las musas

Sabia Polimnia en razonar sonoro
verdades dicta, disipando errores;
mide Urania los cercos superiores
de los planetas y el luciente coro;

une en la historia el interés decoro
Clío, y Euterpe canta los pastores;
mudanzas de la suerte y sus rigores
Melpómene feroz, bañada en lloro;

Calíope victorias; danzas guía
Terpsícore gentil; Erato en rosas
cubre las flechas del amor y el arco;

pinta vicios ridículos Talía
en fábulas que anima deleitosas;
y ésta le inspira al español Inarco.

(Leandro Fernández de Moratín: Las musas)

* * *

¿Hay quien quiera comprar nueve doncellas
esclavas, o a lo menos desterradas
de las tierras do fueron engendradas?
¿Hay quien las compre?; ¿Quién da más por ellas?

Fueron un tiempo en todo extremo bellas,
airosas, ricas, graves y estimadas;
y aunque de muchos fueron recuestadas,
bien pocos alcanzaron favor de ellas.

Ahora van las tristes mendigando
de puerta en puerta, rotas y baldías,
y aun por solo el comer se venderían.

Pues no son muy golosas; que en hallando
yerbas, flores u hojas, pasarían
con sombras frescas y con aguas frías.

(Francisco de Figueroa: Las musas en venta)


* El soneto

+ Definición

El soneto es el rey de los decires.
Hermoso como un príncipe encantado,
como una banda azul, cuadriculado
para que dentro de él ardas, delires.

Es preciso que bogues raudo y gires
entre sus olas y su muelle alzado:
quede tu pensamiento destrozado
cuando te lances de cabeza y vires.

Yo tengo en cada mano un buen soneto,
como dos remos de marfil y oro.
Yo conozco su íntimo secreto.

Es un silencio pronunciado a coro
por un labio desnudo, blanco, inquieto
y otro labio sereno, abril, sonoro.

(Blas de Otero: Su íntimo secreto)

+ Nacimiento y evolución

Nacía el numen de la fabla, al paso
que en sus forjas templábase el acero,
cuando al taller del recio Romancero
llegaron los tres Magos del Parnaso.

Dando rienda a los vuelos de Pegaso,
a la luz del mesiánico lucero,
lograron el celeste derrotero
Santillana, Boscán y Garcilaso.

Y queriendo rendir ante el monarca,
en la ofrenda de un órfico amuleto,
todo el oriente espléndido italiano,

enlazaron la lira de Petrarca,
con las catorce cuerdas del soneto,
a la cuna del verso castellano.

(José Fuentes Ruiz: Nacimiento del soneto)

* * *

Jacopo da Lentini, funcionario
de la Corte Imperial, vate discreto,
al combinar cuarteto con terceto
fijó un preciso molde literario.

Así nace el discurso lapidario
que seguimos haciendo; este soneto
en un ensayo más, siempre incompleto,
del perfecto soneto imaginario.

Petrarca, Borges, Lope, Garcilaso,
Quevedo, Shakespeare, Góngora y Cervantes
de esta idea alcanzaron la excelencia.

Manuel Machado presintió que, acaso,
en los catorce versos consonantes
de un hombre cabe entera la existencia.

(Antonio Cáceres: Homenaje al soneto)

+ Proceso de creación

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y aun parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce y está hecho.

(Lope de Vega)

* * *

Háseme ayer pasado todo el día
de labrar un soneto en la alta empresa,
que para amenizar la sobremesa
valiera de esta ilustre compañía.

Transcurrió la mañana cruda y fría
sin lograrlo jamás y harto me pesa
confesar que, a la tarde, mi promesa
llegué a temer que no se cumpliría.

Vino la noche a sorprenderme cuando
las clásicas medidas del cuarteto
con exacto compás iba tomando.

Y, aparejado el molde del terceto,
en el soneto me dormí pensando...
y soñé que, soñando, hice el soneto.

(Manuel Machado: Soneto sonetil de sobremesa)

+ Las reglas del soneto

Has de saber las reglas del soneto...
Lo primero, la rima, en consonante
y el verso endecasílabo; no obstante
a otras medidas puede estar sujeto.

Verso tras verso formas un cuarteto
y después el segundo, lo importante
es el ritmo, pausado y elegante;
en la música está todo el secreto.

Luego un terceto harás, y aquí, cuidado,
que has de emplear dos rimas diferentes
o tres, según tu gusto y tu provecho.

Y otro terceto al fin, bien rematado
con lo mejor de ti, con lo que sientes...
Cuenta si son catorce, y está hecho.

(Juan Ballester: Las reglas del soneto)

+ El mal soneto

"Al soneto, vecinos, al malvado,
al sacrílego, al loco, al sedicioso,
revolvedor de caldos, mentiroso,
afrentoso al señor que lo ha criado.

Atalde bien los pies, como el taimado
no juegue dellos, pues será forzoso
que el sosiego del mundo y el reposo
vuelva en un triste y miserable estado.

Quemalde vivo; muera esta cizaña,
y sus cenizas Euro las derrame
donde perezcan al rigor del cielo."

Esto dijo el honor de nuestra España,
viendo un soneto de discurso infame,
pero valióle poco su buen celo.

(Baltasar del Alcázar: Contra un mal soneto)