Mostrando entradas con la etiqueta cuaderno de bitácora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuaderno de bitácora. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de enero de 2012

Otra leyenda que se nos va...


La legendaria cantante Etta James, una de las más rutilantes voces de rhytm and blues, ha fallecido ayer viernes víctima de la maldita leucemia. Pero su voz y su recuerdo siempre quedarán con nosotros.

Descanse en paz.

http://www.youtube.com/watch?v=mmJkt10FMDM&feature=player_embedded&noredirect=1

jueves, 3 de noviembre de 2011

Para amansar a las fieras (y III)

- El bombo es un instrumento de los denominados de percusión. Es bastante llamativo y se reconoce en seguida al mirar la orquesta porque suele colocarse en la parte alta de ésta, junto al tambor, del que a veces no se distingue bien. Como regala general diremos que el bombo se toca con mazas y el tambor (del que luego hablaremos) con palitos. Además, el bombo suele ser redondo por debajo, semejando el culito de un niño. Clases de bombos: el bombón, el bombín, la bomba de neutrones, la bombona de butano, el bombero, la bombilla, el bambú y el tam-tam (¿quién es?).

- El tambor, como queda dicho, es parecido al bombo y ya ha quedado descrito. Tiene formas diversas y entre sus variantes habría que destacar los frenos de tambor, el Tambor de Granaderos, la película Tambores Lejanos, así como uno de los amigos de Bambi.

- Los platillos son asimismo instrumento de percusión. Suelen aparecer de dos en dos, como los hermanos Pinzones, a excepción del gong (modalidad china de platillo), o en mayor número, en cuyo caso forman una batería. Los platillos son planos y circulares, metálicos, y suenan al chocar entre sí. Las especies más comunes, amén del reseñado gong, son el platillo de café, el platillo volante (muy frecuente durante las disputas conyugales), el platino y el burro Platero.

- La batería es un ingenio formado por la unión de uno o varios tambores y uno o varios platillos, y se toca con unos palillos llamados baquetas, parecidos a los que usan los orientales para comer arroz. Es poco corriente (por decir nada corriente) en las orquestas que presumen de tales, pues se usa casi exclusivamente por los conjuntos de música rock o moderna. El intérprete suele llevar los pelos largos, aunque esto no es esencial para que suene. Clases de baterías: la batería de cocina, la de coche, de frente en baterís, y batería un par de huevos.

- Corresponde tratar ahora de la pandereta. Es un insgtrumento navideño, al igual que la zambomba y otros. Consiste en un aro de madera con pequeños platillos que chocan y suenan al mover el aro. También existe sin agujero, y en ese caso lleva una piel de animal cubriendo una de sus caras y no suele incorporar platillos. Se conocen las siguientes especies: el pandero, el pan duro, el pan de molde, el ondo panda, la pandilla y el pandeo de las vigas.

- Hablaré seguidamente de las castañuelas. Representan el espíritu flamenco y son muy alegres, el instrumento más alegr en su aspecto externo, pues en lugar de tener forma de pera, es un simple triánguloe que existe. Se usan por pares, y las dos partes que las componen van unidas por una cuerdecita. Las principales clases son el castaño de Indias y la castaña pilonga.

- La campana es un instrumento muy singular. Su sonido puede llegar a ser agudísimo, como la sagacidad de Sherlock Holmes. Consta de un armazón externo metálico en forma de pera y de una barrita central llamada badajo (cerca de Cáceres), que choca contra aquélla al ser movida por una cuerda. Por eso es también un instrumento de cuerda. Como especies características citaré la campana de Elgorriaga (de color negro y sabor dulce), la campanilla, la campanada y la campatodo.

- El siguiente instrumento es bastante simple. Se trata del triángulo. Funciona igual que la campana, pero difiere completamente en su aspecto externo, pues en lugar de tener forma de pera es un simple triángulo (de ahí su nombre) hueco en el centro.Se usa tan poco, que su inclusión en esta lista es meramente anecdótica. A pesar de ello hay muchas variantes: el triángulo rectángulo, el equilátero, el isósceles, el escaleno, etc.

- Otro instrumento exótico son las maracas. Provienen de los países tropicales, como el aguacate y el tucán. Son unos cacharros ovalados huecos, con un palo para asirlos. En su interior se introducen semillas diversas que suenan con el roce. Es decir, vienen a ser como un sonajero, pero profesional. Aparte del sonajero, sólo existe una variedad de maracas: el estadio de fútbol de Maracaná, en Brasil.

- Y, por fin, para terminar, o sea, para acabar, es decir, para concluir, aludiré al instrumento musical más antiguo que se conoce: la voz. A excepción de los mudos y los afónicos, todos tenemos voz y sabemos utilizarla. Consiste en unas cuerdas (llamadas cuerdas vocales por contraposición a las cuerdas consonantes), situadas garganta adentro, que vibran en contacto con el aire que respiramos. No venden cuerdas de repuesto, así que lo mejor es conservarlas bien y no abusar de ellas. Las variedades de voces son: la vox populi, la voz de la conciencia, el altavoz, la bocina, el bozal y el boceto. En cuanto a su timbre, se han dividido en tenor, soprano, contraalto, barítono y bajo, pero creemos que esta división resulta menos útil, pues al fin y al cabo los timbres solo sirven para llamar a las puertas y siempe tienen un sonido muy desagradable.

©Juan Ballester

viernes, 23 de septiembre de 2011

Para amansar a las fieras (II)


- Entrando ahora en los instrumentos llamados de viento, me referiré en primer término a la flauta. Es uno de los principales integrantes de todas las orquestas. Suele ser de madera, de metal e incluso de plástico, y consiste en un tubito hueco con agujeros por donde sale el aire que sopla el músico, y que se tapan con los dedos para conseguir distintos sonidos o notas.
En realidad, su manejo es muy sencillo; hasta un burro podría tocarla. Los tipos de flautas más conocidos son la flauta dulce, la flauta salada (especial para diabéticos), la flauta de pan (especial para los comilones), la flauta travesera (especial para las personas ladinas y malintencionadas), la ocarina (que es muy parecida a un pato), y la flauta de Bartolo, que como es sabido, tenía un solo agujero.

- Ocupémonos seguidamente de la trompa. Es igualmente instrumento de viento y es metálica, resultando francamente bonita tanto en su aspecto como en su sonido, que varía al apretar unas espitas. Pesa bastante, y el que tropieza llevándola consigo corre el riesgo de darse un trompazo. Hay algunas variedades dignas de reseñar: el trompazo, el trompicón y el trompo o peonza.

- Similares características presenta la trompeta, un instrumento difícil de tocar si no se tienen buenos pulmones. Emite un sonido potente y es utilizado con asiduidad no sólo a nivel de orquesta sinfónica, sino también por grupos o solistas de jazz. Como tipos de trompeta podemos citar el mosquito de la trompetilla (popularizado por Quevedo), la corneta, el corno inglés (que circula por la izquierda y cuyo peso se mide en onzas, en lugar de en gramos), el unicornio (muy dificil de encontrar) y el tricornio, instrumento preferido por la Guardia Civil.

- También hay que recordar aquí el trombón. Se asemeja bastante a los anteriores, aunque no es tan bonito ni tan importante. Son especies de trombones: la tromba de agua, el trombón de varas y el de veras.

- El clarinete es otro de los instrumentos de viento, ya sea Bóreas, Noto, Euro o Céfiro. Es, junto con el saxofón, usado con frecuencia por los payasos, pero por supuesto donde alcanza todo su poderío es en la música sinfónica. El mecanismo que lo pone en funcionamiento consiste, como en todos los de su clase, en una serie de válvulas que cortan el aire que se sopla. Hay muchas variantes de clarinetes: el clarín, el azorín, el vino clarete y el clarividente.

- Quiero dedicar igualmente unas palabras al saxofón. Es un instrumento de metal con forma de S, que goza de gran popularidad en la música jazzística y en bandas militares, pero no tanto en la clásica. Debe su nombre a su inventor, el belga Adolfo Sax (hay que agradecer que no se apellidase Breewetheler). Como es un poco raro y de moderna creación, no tiene variedades dignas de ser reseñadas.

- Voy a hablar ahora de dos instrumentos a la vez, porque son tan extraños que pueden estudiarse juntos. Se trata del fagot y del oboe. El fagot, como su propio nombre no lo indica, consiste en un tubo largo de madera con agujeros y llaves, que se toca con una boquilla situada en el extremo de un hierrecito fino. El oboe, por su parte, parece un gordo caramelo que el músico debe de engullir, con peligro de atragantarse en la deglución. Tiene un sonido potente y nunca se desafina, de ahí que marque el tono a los demás instrumentos. El intérprete del oboe suele colocarse junto al del fagot, formando en la orquesta el núcleo de los raros. Clases de oboe: Margarita Cuéllar, de Madrid, de 6 a 8 de la tarde, tres días por semana. En Barcelona, también hay clases de oboe (informarse en el Conservatorio).

- Vamos a tratar a continuación de la tuba. Se trata de un instrumento torpón y gracioso, pues su sonido es capaz de dar un buen susto al oyente cada vez que el aire sale expelido por su ancha boca. Existen en todas las orquestas, pero se limitan a emitir un par de fogonazos en cada obra, de forma que es el instrumento ideal para los que no son muy dados a trabajar. En cambio, en las bandas de música callejera y de los pueblos, se le suele dar más protagonismo. Hay distintas modalidades de tubas: la tubería, el tubérculo, el contubernio, los animales tubulidentados, y tubas a la compra esta tarde.

- Citaré ahora la armónica. Es un instrumento que no tiene cabida en el repertorio clásico, siendo utilizado a nivel popular, y cuyo sonido es delicioso. Se trata de una pequeña cajita de madera y metal con agujeros cuadrados por los que se aspira o expira. Hay algunas especies de armónicas dignas de consideración, como por ejemplo la armónica Vitti, la armónica Seles, Santa Mónica, la región francesa de Armórica y la armónica que usa Bob Dylan.

- Toca el turno ya a la gaita. Es como si dijésemos una bota de vino de la que salen unos extraños palos de madera, y que en lugar de vino contiene solamente aire. Es de origen celta, y si se escucha con atención llega a producir dolor de cabeza. A su intérprete se le suele llamar despectivamente "soplagaitas". Tipos de gaitas son: la sidra "El Gaitero", famosa en el mundo entero, el gaito montés, y Agaita Christie.

- El acordeón es otro instrumento de carácter popular y circense. Actúa como un fuelle y su sonido es dulce y melodioso. Tiene en un costado unas teclas blancas y negras como las del piano, así como una serie de complicados botoncitos, como los chalecos. Las variedades más conocidas son el bandoneón, que parece un grueso libro desencudernado, y el bandolerismo.

- El último instrumento de viento al que voy a referirme es el pito. Es uno de los más sencillos de tocar, y de los más baratos. Sirve sobre todo para llamar al orden, y consiste en un tubito redondo, a veces con adornos, con una pequeña abertura por donde sale silbando el aire. Sólo emite una nota, en general desagradable, y es muy común que en su interior se introduzca una piedrecita o un garbanzo para que el sonido vibre. Hay incontables gamas de pitos: el pito del sereno, el del árbitro, Pepito, Pitágoras, la serpiente pitón, la pitonisa, don Agapito o el pitorreo.

[continuará]

© Juan Ballester

miércoles, 31 de agosto de 2011

Para amansar a las fieras (I)

¿Quién no ha escuchado música alguna vez? La música forma parte de nuestra vida diaria, al igual que la coca-cola o el cargador del móvil. Se ha tratado de definir la música como un conjunto de sonidos armónicos y agradables, que según parece Almansa a las fieras. Está considerada además como una de las Bellas Artes.

Para que la música llegue hasta nuestros oídos es preciso en primer lugar que una persona la componga y que otra la descomponga, digo la interprete. Estos últimos son quienes hacen sonar los instrumentos musicales, que es a lo que me voy a referir.

+ Para comenzar, debo hacer mención a la figura del director. El director, en realidad, no toca instrumentos, ya que la batuta es un mero señalador e incluso no es necesaria, pudiendo ser sustituida por un dedo o por la propia mano. Sin embargo, al dirigir la orquesta con su varita mágica puede decirse que en cierta forma mueve a la vez los distintos instrumentos de que consta aquélla.

Los directores son una amplia gama de personas caracterizadas sobre todo por ganar buenos sueldos, y podemos establecer diversas categorías: el simple director, el director general, la directriz (no confundir con la directora), el director de cine, etc.

+ Entrando ya propiamente en los instrumentos musicales, nos encontramos en primer lugar con el violín, que es el más importante de cuantos configuran la orquesta, ya se trate de composiciones antiguas o contemporáneas. Además, es sencillo de transportar y cabe en cualquier rincón de la casa. Posee cuatro cuerdas; algunos tienen menos, pero será porque se les ha roto alguna. Se hace sonar frotando la cuerda contra un arco muy mono, pero también permite darle con el dedo. Hay muchas variedades de violines: el violín primera y el segunda, la viola (aunque ella trata de evitarlo), el violento, el violáceo (fácilmente identificable por su color), la violeta, el violín de Ingres (que es capaz de pintar), el Stradivarius, el violón, la viola d’amore y la viola de gamba, que se suele servir a la plancha.

+ A continuación merece destacarse el violoncello o violonchelo (según se escriba o se pronuncie), que es en parte similar al anterior. Es de mayor tamaño y debe tocarse estando sentado, pues apoya contra el suelo. Su sonido es más grave que el del violín, y también requiere un arco para que suene como es debido. Igualmente dispone de cuatro cuerdas y un curioso pincho en la parte baja que si se posa con fuerza contra el pie puede hacer daño. Sus variedades más notorias son: el contrabajo, algo mayor, el sin trabajo, el contrabajo pero de vacaciones, el contralto, el contrabando, el Stradivarius y otros.

+ Pasemos ahora a la guitarra. Es un instrumento con forma de ocho y un rabo largo saliendo hacia arriba. Posee seis cuerdas y un agujero redondo en el medio de la caja de madera con que está elaborado, para que en él hagan su nido las golondrinas. Sus variedades son amplísimas: la bandurria (que no es otra cosa que una banda de gentuza), el laúd, la mandolina (algo cursi, la pobre, con ese nombrecito), la vihuela, la viruela (como la anterior pero muy contagiosa), el banjo etc.

+ Otro instrumento de cuerda es el arpa. No es un instrumento corriente, y pocos son los que saben tocarla bien, entre ellos Harpo Marx (o sea, el mudo). Tiene tantas cuerdas que es fácil confundirse de nota. Su forma es aerodinámica y a la larga acaba produciendo callos (a la madrileña) en los dedos del arpista. Debe tocarse sentado, y el intérprete necesita largos brazos para poder abrazarla por completo, hasta la última nota. Las clases de arpas son: la arpía (con muy malas intenciones), el arpón, Harpagón, el arpa de boca, la carpa y la zarpa.

+ La lira, de la misma familia, es un instrumento bastante cursi. En realidad es un tipo de arpa, aunque por sus características he preferido estudiarla aparte. Sus cuerdas están sujetas por un armazón de madera en forma de U. Es el instrumento preferido por los ángeles, por el dios Apolo y por los afeminados. Si se toca tumbado a la sombra de un buen árbol, se disfruta mucho más. Sus especies más significativas son el ave lira, el lirón, el colirio y la antigua unidad monetaria italiana.

+ Otro instrumento de cuerda es el piano, si bien a simple vista no lo parece por tenerlas ocultas, como cierta clase de ciencias. Ocupa bastante espacio, sobre todo en las habitaciones pequeñas. Suele fijarse al suelo por cuatro patas, aunque los hay que tienen tres patas y un pato. Las teclas que se pulsan son de dos colores: blancas las mayores y más abundantes, y negras las más pequeñitas y escasas. Va provisto de pedales que no son para que ande, sino para obtener sonidos distintos. Son especies de pianos: la pianola, el piano forte, el piano débil, el jurista Ulpiano, el metacarpiano, el piano de cola y el de rabo.

+ El órgano es similar al anterior. Se trata de un armatoste imponente, el mayor de todos los instrumentos musicales; a veces son tan enormes que únicamente caben en las catedrales y en las salas de conciertos. Últimamente también los hay más pequeños, para las casas. Su aspecto es parecido al del piano, pero las notas duran más tiempo sonando; hasta que no se retira el dedo de la tecla no cesa su sonido. Su variedad principal es el órgano electrónico, pero no debemos olvidar el organillo, el órgano de la vista, el del oído, el órgano decisorio de una Sociedad Anónima, el organismo, el organigrama y el organdí.

+ Guardando ciertas afinidades (pero si no está afinado guardará desafinidades) con el órgano está el clavecín. Su sonido es más metálico y las notas son más breves, no tan eternas como en el órgano. Son más pequeños y solamente se utilizan para interpretar música antigua. Se dividen en: clavicordio, clavicémbalo, clavileño, continuo, discontinuo, clave de do, de re, etc.

[Continuará]

© Juan Ballester

jueves, 30 de junio de 2011

El día que murió Camarón...

El día que murió Camarón de la Isla lo recuerdo perfectamente. Me enteré a última hora de la tarde, cuando ya el sol empezaba a ponerse sobre el pequeño recinto del patio de Conde Duque, con unas gradas abarrotadas de público para ver actuar a Van Morrison. Y a mi lado se sentaron dos chicas irlandesas, que no daban crédito a lo que estaban viviendo: asistir a un concierto del León de Belfast precisamente a tantos miles de kilómetros de su casa.
Fue entonces cuando alguien comentó a mis espaldas que ese mismo día había muerto Camarón de la Isla. Y fue entonces cuando Van Morrison atacó uno de sus más grandes clásicos: la demoledora
Tupelo Honey.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Adiós a Elizabeth Taylor


Hoy nos ha dejado una de las grandes. Quizá la más grande que nos quedaba: Elizabeth Taylor. Mujer siempre rodeada de polémica, y con un talento interpretativo irrepetible. Una actriz que lo llenaba todo con su sola presencia y que se crecía aún más cuando trabajaba con actores de grandísima talla. ¿Quién no la recuerda con Paul Newman, o al lado de Catherine Hepburn, o por supuesto con el colosal Richard Burton?

Por cierto, hoy se ha reunido de nuevo con él, allá en el infinito. Y seguro que, sabiendo como era Liz, vuelven a casarse y a revivir viejos amores como el que les unió cuando interpretaban a Marco Antonio y Cleopatra.

sábado, 19 de marzo de 2011

Fumar, no; pirotecnia, sí

Han prohibido fumar en todos los locales públicos y privados, incluso en espacios al aire libre que estén cerca de hospitales, colegios y guarderías. Dicen que el humo del cigarrillo es muy dañino y podría afectar a enfermos y a niños.
Hasta ahí, todo correcto (aunque discutible, por supuesto). Pero entonces, ¿por qué pueden los niños asistir a las mascletás y a los diversos espectáculos pirotécnicos, en los que se queman toneladas de pólvora, azufre y otras sustancias más nocivas aún para la salud que el humo de los cigarrillos?
Ah, claro, es que en este tema, como en muchos otros, aún sigue habiendo una doble vara de medir.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Curiosidades


Para quitar las manchas de alquitrán de la ropa blanca, el único remedio realmente eficaz consiste en cortar con unas tijeras la parte afectada y procurar disimular después el agujero producido. Siempre es más fácil camuflar un agujero que camuflar una mancha.

Los habitantes de Laos no se llaman laositas, ni laoitas, ni laosanos, sino laotienses.

La combinación ganadora en el sorteo de bono-loto de ayer fue la siguiente:


La capital de Ghana no es Pierdhe, como algunos creen, sino Accra.

El mejor modo para averiguar si un huevo (con cáscara) está crudo o duro, consiste en hacerlo girar en sentido rotatorio. (Vale, deja ya de mirar a la chica de arriba, que esto es importante). Si da vueltas despacio, estará crudo, pero si las da deprisa, estará duro. Otro sistema es cascarlo contra el borde de la mesa: si está duro, no perderá su forma, pero si está crudo, se desparramará por la mesa y por el suelo. (Esto mismo sucederá si mientras lo cascas sigues mirando a la chica de arriba). Por tanto, es aconsejable seguir el primero de los métodos expuestos para no correr riesgos innecesarios.

Los niños que vienen de París hablan mejor el francés que los que vienen de otros lugares.

Doña Manuela Fernández Almansa tiene ya 47 años cumplidos, aunque en su DNI figura con tan solo 41.

La Torre Eiffel pesa unas 700 toneladas (desnuda). Vestida pesa un par de kilos más.

Los tigres tienen más hambre por lo general antes de comer que después. Pero por si acaso, no conviene acercarse a ellos ni siquiera aun sabiendo que ya han comido.

El próximo tren para Villaviciosa sale dentro de 16 minutos.

El señor Anselmo Gutiérrez, confesaba en su libro "Memorias de un cínico deslenguado", que en su juventud se vio forzado a trabajar de sol a sol cargando sacos de trigo. Pues bien, recientemente se ha sabido que no trabajaba de sol a sol, sino de Sol a Callao.

El tiempo: Mañana el sol saldrá por Levante y se ocultará por Poniente. Donde llueva no hará sol, y donde haga frío se sudará poco en general.

El metro más largo del mundo sólo mide 100 centímetros.

© Juan Ballester

jueves, 7 de octubre de 2010

Premio Nobel de Literatura para Vargas Llosa

Por fin la Academia Sueca vuelve a acordarse del idioma de Cervantes. Hacía 20 años que el premio Nobel de Literatura no recaía en un autor de habla hispana (en aquella ocasión fue el mexicano Octavio Paz) y hoy por fin el nombre de Mario Vargas Llosa ha obtenido el reconocimiento que por justicia le corresponde.
Excelente noticia para todo el orbe hispanohablante, después de tantos años olvidados, y máxime cuando el premio ha recaído en un escritor de verdadera talla universal, no solo por su faceta de novelista, que es sin duda la que le ha encumbrado hasta lo más alto del Parnaso literario, sino también por su labor como ensayista y hasta como autor teatral.
Enhorabuena, don Mario.

miércoles, 7 de abril de 2010

¿Qué pasó con....?

¿Qué pasó con tantos y tantos objetos que durante buena parte del siglo XX parecían ser una parte de nuestras vidas? ¿Cómo es posible que de un plumazo hayan desaparecido de la faz de la Tierra?


Me refiero, por ejemplo, a la máquina de escribir. Ya nadie tiene una máquina de escribir. Bueno, a decir verdad, en alguna Notaría he visto agonizar a alguno de los últimos especímenes que aún sobreviven a la era de la tecnificación electrónica. Y si están allí, es para algo tan prosaico y falto de romanticismo como es rellenar una letra de cambio. Porque todo lo demás, que yo sepa, se hace mediante ordenador.

Qué tristeza, haber perdido aquel sonido machacón de las viejas máquinas de escribir, esa martilleo como el de las ametralladoras, hilvanando palabras con esa especie de tentáculos que avanzaban según se iba apretando las teclas con los dedos. El sonido de los teclados del ordenador ya no es igual, es más seco, más de plástico. Y qué decir cuando los dedos torpes provocaban aquellas montoneras de letras buscando a la vez el ínfimo contacto con el papel. O ese sonido como una campana que nos avisaba que el renglón se terminaba y había que darle a la palanca manualmente para que cambiase al renglón siguiente. Qué pena que ya nada de eso sobreviva, que sea una dolorosa prehistoria, aunque los modernos teclados hayan conservado la distribución de las letras.

Y ¿qué decir del entrañable sello de correos? Para empezar, la gente ya no escribe cartas, sino esos horribles sms, que son la reducción a la minima expresión de la capacidad de comunicarnos los unos con los otros, o a lo sumo los impersonales correos electrónicos, en donde naufragan los grafólogos y agonizan los coleccionistas de recuerdos. ¡Qué placer perdido, el de conservar aquellas cartas de adolescentes, embriagarse en el perfume peculiar de cada papel y de cada mano, que años después nos transportaban a tiempos añorados! ¡Qué de sentimiento desprendían las misivas escritas a mano, con sus caligrafías peculiares, con sus renglones apretados o torcidos, con sus tintas de colores y sus rasgos que tanto tenían que ver con la personalidad de cada uno! Y volviendo a los sellos, qué emoción cuando nos escribían desde lejanos países, con estampillas llenas de motivos exóticos, con caras de personajes famosos, con motivos florales, con edificios, con trocitos de cultura y de historia pegados a cada sobre... Cada carta era un torrente de emociones no sólo por su contenido, sino también por su envoltorio, siempre diferente.
Ya nadie escribe cartas a mano; si acaso queda el pequeño oasis de las felicitaciones navideñas, que también poco a poco van sucumbiendo ante las nuevas tecnologías. Y ya nadie utiliza sellos, pues hasta la correspondencia masiva de los bancos lleva simplemente la marca de un tampón completamente impersonal. Y así, los filatélicos han resultado ser unos bichos de la época de los dinosaurios que se extinguirán por su propia endogamia, víctimas del progreso y de los avances tecnológicos.

También han pasado a la noche de los tiempos las viejas casettes y las cintas de video, que durante una época no muy lejana parecieron invadir millones de hogares en todo el mundo. De repente se convierten en una reliquia obsoleta, y ni siquiera existen ya máquinas capaces de reproducirlos. ¿Quién los conserva ya, y sobre todo, para qué, si la tecnología les hizo pagar con el olvido y la obsolescencia? Las casettes que fueron nuestras inseparables compañeras de viaje durante tantos y tantos miles de kilómetros, de repente han pasado a ser engullidos por el CD primero, por el DVD más tarde, y por el mp3 después, y a caer en el más absoluto de los silencios. Cierto es que en los viejos equipos de música todavía queda espacio para estas reliquias, pero no me imagino a nadie, y menos aún la gente joven, empleando semejantes artilugios cuando en un moderno reproductor cabe lo mismo que en cientos de aquellos arcaicas casettes.

En fin, son los daños colaterales que produce el progreso...

viernes, 29 de enero de 2010

La moda del microrrelato

La moda del microrrelato parece imponerse a pasos agigantados en el mundo de la narrativa. No hay día que no me llegue una reseña en donde se convoca tal o cual certamen de relato hiperbreve, en el que la mayor dificultad es por supuesto no rebasar el número de palabras establecido, o incluso de caracteres, porque es curioso que casi siempre contabilizan también los espacios en blanco.
Este tipo de literatura, aparte de lo que puede tener de ejercicio de habilidad, tiene a mi juicio el peligro de convertirnos en vagos de las palabras. Una cosa es economizar recursos, o quitar lo superfluo, y otra desnudar tanto la narración que acabe convirtiéndose en un mero telegrama, en detrimento de la fluidez y el estilo.
Y es que hay microrrelatos tan breves que apenas ocupan una línea. Piezas del tipo: “Llegamos bien. Tu esposa, guapísima. Te adjunto demanda de divorcio”, podría ser un ejemplo de ello.
Pero, ¿qué pasará cuando se convoque un concurso de microrrelatos con una extensión máxima de 1 palabra? ¿Podremos seguir llamando a eso ‘relato’ o ‘literatura’? ¿Dónde está el límite, pues, entre el telegrama y el relato hiperbreve?
En el Arte da la sensación de que ya está todo inventado. En el ámbito de la poesía, sin ir más lejos, existen no ya poemas sin título, que eso ha sido algo habitual durante siglos, sino incluso títulos sin poema. E igual que hay concursos de relato hiperbreve, podría haber certámenes de títulos, lo cual, dicho sea de paso, aliviaría a los miembros del jurado de leerse tantos cientos o miles de versos infames.

Sea como fuere, yo también me he apuntado últimamente a la moda de la literatura raquítica y quiero aprovechar para presentar mi último microrrelato, calentito aún puesto que lo acabo de terminar hace unos minutos. Y nadie piense que fue fácil: me ha llevado meses de trabajo, de tachar y corregir, de buscar el final rotundo y demoledor que requiere toda obra de este floreciente género.
Como se verá, al microrrelato no le sobra ni le falta nada. Y si tiene un comienzo que engancha al lector desde la primera letra, no es menos espectacular su final, que parece perderse en un eco que, como una espiral, rebota hasta los abismos más profundos del universo.
El título también me costó algunos quebraderos de cabeza. Podía haber prescindido de ponérselo, pero al igual que todos mis otros relatos lo llevan, me pareció que sería discriminar a este hijo privarle del bautismo, así que tras mucho analizar los pros y los contras, tras mucho ensayar y descartar opciones, decidí que nada mejor y más natural que emplear como título el propio contenido del microrrelato, pues en otro caso podría haber dado lugar a interpretaciones ambiguas o sesgadas o podría haberse perdido la esencia misma de la pieza.

Y sin más preámbulos, he aquí el microrrelato tal y como quedó tras su redacción definitiva. Se titula:

“Perdón”

Perdón.

lunes, 4 de enero de 2010

Una cosa y la contraria

Es curioso cómo hay veces que empleamos una misma palabra o expresión para referirnos a cosas completamente opuestas o incompatibles, o como términos aparentemente sinónimos son empleados en un contexto pero no en otro diferente. Veamos algunos ejemplos:

Subir y bajar
Diría un asturiano: Tengo que bajar a Madrid. Eso es correcto si miramos el mapa de España, pero si en cambio nos basamos en un altímetro, debería decir: Tengo que subir a Madrid, porque ellos están al nivel del mar y Madrid queda a unos 700 metros de altitud.

Un huevo
Ayer cené un huevo”, dice alguien coloquialmente para indicar que cenó mucho. Pero bien mirado, si cenó solamente un huevo, en realidad cenó poco.

El fallo
Un fallo indudablemente es un error. Por eso sorprende que además se emplee para de­signar el resultado de un concurso cuando hay un jurado por medio, o que se haga equivalente a una sentencia. ¿Qué se puede esperar de una justicia cuando los jueces son los primeros que fallan a la hora de impartir justicia?

Buen y mal tiempo
Asociamos buen tiempo al sol y mal tiempo a la lluvia, pero estos parámetros perfectamente podrían tomarse al revés. Para muchos animales y en muchas latitudes es justamente al revés; buen tiempo el fresquito o incluso el lluvioso (pensemos en la industria de los paraguas), y mal tiempo el calor tórrido (que se lo digan a los pingüinos del zoo).

La suerte
Suerte tenemos todos; otra cosa es que sea buena o mala. Por defecto, cuando no se añade calificativo alguno, entendemos que es buena. ¡Qué suerte tiene Mengano! Y nadie piensa que se esté refiriendo a que las cosas le salen mal, a no ser que por el tono de voz se diga con ironía.

Izquierdo y derecho
Lo derecho siempre ha sido sinónimo de correcto, ortodoxo, normal o incluso se ha asociado con la habilidad. Cuantas veces, refiriéndose a un torero, se le ha llamado diestro, aunque el susodicho pudiera ser zurdo por naturaleza. Lo izquierdo, en cambio, se denomina también siniestro, equivalente por tanto a accidente, calamidad o mala catadura. Aunque tener mano izquierda para un asunto es saberlo afrontar con habilidad y diplomacia.

Así pues, la mala fama de todo lo que tenga que ver con lo izquierdo no se corresponde con la realidad, y debería hacerse una cruzada para que se elimine esta discriminación.

Dirección y sentido
A veces palabras con significado diferente, como dirección y sentido, se acaban confundiendo por el uso diario y resultando en la práctica sinónimas.
Todo automovilista sabe que un cambio de dirección es un cambio en la trayectoria o en la orientación del vehículo. Se produce tras cada curva, y en general cada vez que movemos el volante aunque sea de manera imperceptible. Así, podemos decir dirección norte-sur, o dirección suroeste, por ejemplo.
Por el contrario, sentido es cuando, sin cambiar la dirección del vehículo, circulamos al contrario. Y se dice, por ejemplo: accidente en el km. tal de la A-6 en sentido Madrid (o sea, yendo hacia Madrid).
Lo malo es cuando se emplean expresiones como ‘dirección prohibida’, que en realidad debería decirse ‘sentido prohibido’, o ‘en dirección Madrid’, expresión que por cierto no tendría ningún sentido, valga la redundancia.
Porque además resulta que un vehículo tiene un dispositivo para regular la dirección (el volante) pero no para el sentido.
Por otra parte, los sentidos son cinco: vista, oído, olfato, gusto y tacto, aparte de otros no sensoriales: sentido del ridículo, sentido de la orientación, etc. Y todo conductor, mientras conduce, ha de poner en la carretera los cinco sentidos, que no las cinco direcciones.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

El baile de las medallas

Asistimos con más frecuencia de la quisiéramos a la triste noticia de que un deportista ha sido ‘pillado’ en un control antidopaje, o que los remordimientos le han llevado a confesar espontáneamente que hizo trampas en la competición tomando alguna sustancia prohibida y no detectada por los posteriores controles.

Los casos más sonoros y escandalosos se producen en ciclismo y en atletismo, dos deportes emblemáticos y que cuentan con millones de seguidores en todo el planeta. Cada vez que se descubre un nuevo fraude, es como una bofetada en pleno rostro, en especial si ese caso corresponde a un atleta de primera fila, a un ídolo caído. Así ha sucedido recientemente con nuestro Paquillo Fernández, quien, a pesar de la presunción de inocencia a la que tiene derecho cualquier persona y que por supuesto él mismo autoproclama, parece que no tiene mucha escapatoria, porque cada uno es responsable de lo que se esconde o almacena en su propia casa, con independencia de que sea para consumo propio o ajeno, que ambas cosas son igualmente execrables.

En el otro extremo, está el deportista arrepentido que libremente declara de buenas a primeras que tomó tal o cual sustancia prohibida para mejorar su rendimiento. Sin duda, el caso más sonado entre los que así actúan es el de la atleta estadounidense Marion Jones, reina de los juegos de Sydney 2000 con un apreciable bagaje en lo que se refiere a metales acumulados, por no hablar de su belleza y simpatía, que hace más sangrante aún su estafa deportiva. Como se sabe, su declaración le supuso la suspensión como atleta profesional y prácticamente el fin de su carrera deportiva, así como el ser borrada del palmarés de las pruebas en que participó.

Pero por mucho que estos tramposos reciban su merecido, el daño que han originado no sólo a los amantes del deporte, sino a sus competidores, es ya irreparable. Pensemos en la ceremonia de entrega de medallas, en la emoción de ver ondear en tu honor la bandera de tu país, incluso en el himno nacional, si la medalla obtenida es de oro. Pensemos en las fotografías de los tres vencedores, en las enciclopedias en donde el nombre del deportista de turno se ha impreso con letras de oro… Y de repente, al descubrirse la trampa, todo eso deja de tener sentido, y por mucho que los organismos deportivos le exijan la devolución de la(s) medalla(s) y hasta del montante económico obtenido -caso de haberlo-, nadie podrá quitar de nuestras retinas y de nuestra memoria colectiva el nombre y hasta el rostro de aquel o aquella atleta antes héroe y ahora tramposo(a). Y aunque las enciclopedias multimedia sean capaces de borrar el nombre del atleta tramposo de las listas de laureados, no sucederá lo mismo con la prensa escrita que descansa en las hemerotecas, ni con las enciclopedias de papel o las camisetas estampadas con el rostro y el nombre del falso vencedor.

Y es que con el paso del tiempo nadie recuerda a quien quedó el segundo o el tercero, y menos al cuarto, y por más que las decisiones federativas pongan a cada uno en su sitio, aquel que en su día fue segundo ya no tendrá la posibilidad de escuchar su himno, de ver ondear la bandera de su país en lo más alto del mástil, etc., y si hablamos del cuarto clasificado que por mor de la descalificación de algún competidor se convierte de repente en tercero, todavía será peor, porque tendrá siempre el mal sabor de boca que deja ‘ese puesto que nadie quiere’, y ni siquiera tendrá un recuerdo fotográfico de su subida al podium, de su medalla colgada al cuello, de la bandera de su país, del aplauso de todo un estadio y de millones de compatriotas que lo están viendo a través de la pequeña pantalla.

Así de triste es a veces el juego limpio. Para que luego digan que la honradez tiene su recompensa. ¿Quién recompensará por ejemplo a Óscar Pereiro del baño de multitudes que no pudo darse en los Campos Elíseos de París y del paseo triunfal por las calles de la ciudad de las luces, del que fue privado por las malas artes de un competidor rufián?

© Juan Ballester

jueves, 24 de septiembre de 2009

Méate en la ducha: es bueno para el planeta

Leo en diversos medios de comunicación una noticia cuando menos sorprendente:

Orinar en la ducha puede ahorrar más de 4.000 litros de agua por persona al año, según la ONG brasileña Mata Atlántica.

Vale, sí. Pero esta medida para ahorrar agua no deja de ser una autentica chorrada, aparte de una guarrería, según en donde se practique. Una cosa es hacerlo cada uno en su casa, y otra que se ponga de moda hacerlo también en lugares públicos. Siempre habrá ‘graciosos’ que se dediquen a hacer dibujitos con el chorrito del pis por las paredes o que ensucien zonas que luego el agua no va a limpiar. Aparte de que esas cifras que maneja la tal ONG son muy relativas, porque ¿hemos de suponer que una persona se ducha 1 vez al día?

Me pregunto por qué no hacen otro tipo de campañas para acabar con el derroche de agua en todo el planeta, por ejemplo alertar acerca de las fiestas donde directa o indirectamente se desperdician millones de litros de agua (Tomatina de Buñol, Fiesta del vino, Guerra del agua, etc.). ¿Ha calculado alguien los millones de litros que se necesitan para limpiar después las calles (sin contar con que la acidez del tomate destruye muchos microorganismos) y por supuesto la que se necesita para que todos los participantes salgan bien duchaditos de semejantes batallitas. Ah, claro, es que esto es cultura popular.

Y qué decir de los miles de litros de agua que cuesta limpiar las calles después de un botellón de fin de semana? Eso, multiplicado por miles de botellones en infinidad de ciudades del mundo, representan muchos millones de litros de agua malgastados.

¿Y por qué no se conciencia a la población de lo costoso que es reciclar el agua mezclada con los pelos y otros objetos que se tiran por el WC, o la mezclada con ese aceite usado que se tira por el desagüe de la pila?

Hay formas muchos más elegantes y originales de pedir la austeridad a la hora de ahorrar agua. Por ejemplo, se me ocurre una que hará las delicias de muchas amas de casa: aconsejar a todos los varones a que se acostumbren a mear sentados en vez de hacerlo de pie, y de esta forma, al haber menos salpicones en suelos y paredes, no habría necesidad de fregarlos tan a menudo y se ahorrarían miles de litros en limpieza.


Pero en fin, ya lo sabes: ahora mear en la vía pública va a dejar de ser una conducta sancionable puesto que con ello le ahorramos al planeta unos cuantos litros de agua.

martes, 22 de septiembre de 2009

¿Qué pasa con España?

¿Qué pasa con España? ¿Qué clase de politicuchos nos gobiernan? ¿Dónde está el periodismo objetivo e independiente?

Estamos sumidos en una de las mayores crisis que se recuerdan, con millones de parados, con un sinfín de problemas, teniendo que escuchar un disparate tras otro en los medios de comunicación, comiendo telebasura a todas horas, y sin embargo seguimos plácidamente repanchingados en nuestras butacas como si esto no fuera con nosotros.

Nuestros políticos son una vergüenza: los que están en el poder, disparate tras disparate, hundiendo las arcas del Estado, sin otro recurso que el dilapidar y subir los impuestos, hasta dejar arruinado el país; diciendo que no pasa nada y desoyendo los informes que elaboran los organismos internacionales en los que se augura un panorama muy negro. No entienden lo que es una política de austeridad, como por ejemplo refundir o suprimir Ministerios (el de Igualdad, sin ir más lejos), o traspasar competencias ministeriales a una señora Vicepresidenta que no hace otra cosa que babosear y mirar por encima del hombro a cualquiera que se atreve a insinuar una crítica al Gobierno, o suprimir Direcciones Generales, o controlar las dietas que cobran esos politiquillos cada vez que salen al extranjero, a costa del dinero de todos los demás, y así cien mil medidas para frenar el gasto público. Un litro de agua esta formado por muchas gotas, y si cada uno vigila su gota, el esfuerzo de todos se acabará notando.
Pero no está mejor la cosa si miramos a la ¿oposición?… ejem, mejor no hablar de un tipo como Rajoy que se empeña en seguir al frente de su partido, sin darse cuenta de que el tiempo es oro y que mientras no se vaya y renuncie para siempre al sueño de la Moncloa, estarán condenados a chupar banquillo de la oposición, y eso, con la que está cayendo, supondría para ellos una doble derrota y para el resto de los españoles una vuelta de tuerca más en esta insufrible tortura que es la actual crisis.
Y ¿Qué decir de los sindicatos? ¿Cómo es que a estas alturas (o bajuras, sería más exacto) no se ha planteado ninguna huelga general para protestar por la destrucción de empleo y las ineficaces medidas económicas (subida de impuestos) que el Gobierno plantea?
Algo huele mal en las altas esferas de los Sindicatos. ¿Cuánto están recibiendo del Gobierno para estar tan calladitos? ¿Qué clase de miserables dirigentes están al frente de unas organizaciones creadas en defensa de los derechos del trabajador?
Y del Parlamento no digamos nada. ¿Nadie plantea una moción de censura, una cuestión de confianza, una sentada a las puertas del palacio de las Cortes exigiendo respeto y transparencia hacia los ciudadanos que los votamos y les damos de comer?

Se mire por dende se mire, toda la política huele mal. Y no se libran ni las Corporaciones Locales. Veamos simplemente lo que sucede en Madrid, con Gallardón y sus Juegos Olímpicos en los que nadie cree. Su megalomanía le lleva a ver distorsionada la realidad, porque, o bien es tonto al no ver lo evidente (y por su expediente académico no tiene pinta de tonto), o bien miente al decir que Madrid sigue siendo la máxima favorita a llevarse los Juegos del 2016. Y la cosa no tendría mayor importancia a no ser porque mantener esa absurda candidatura no es gratis para los bolsillos de los contribuyentes, y al final lo habremos de pagar entre todos los madrileños (y aun los de fuera, porque las multas son para todos).

España es el hazmerreír de Europa. Pretendemos estar en el G-20, y desde luego tenemos derecho a ello, siempre que esa G signifique Gilipollas, porque en eso sí que somos líderes mundiales. Tenemos las leyes más permisivas para los delincuentes, somos un paraíso de corrupción para mafias y tipos sin escrúpulos; nuestras fronteras están abiertas a toda clase de tipos que solo les interesa nuestro país para poder delinquir sin miedo a sufrir cadenas perpetuas o pasar chorrocientos años de cárcel. LA telebasura española huele peor que la de nuestros vecinos de Europa; la crisis internacional tiene en España ingredientes que no se dan en otras latitudes, y mientras tanto los Bancos siguen sin renunciar a sus beneficios y reciben dinero de los políticos, porque al final los partidos les deben muchos miles de millones a los Bancos, y no sea que a éstos les dé por reclamarles sus deudas.

Y podría seguir hablando de la sanidad, de la gripe A, de la (mala) educación en los colegios, de la violencia en todas sus manifestaciones: de género, de número, etc. pero, quien sabe, quizá otro día se vuelva a enfurecer el dragón que todos llevamos dentro y les dedique otra parrafada a estos tipos que nos desgobiernan.


© Juan Ballester

miércoles, 8 de julio de 2009

La magia del número 7

El 7 es un número con una fuerte carga simbólica. Pocos números hay que posean tanta importancia en la cultura popular y cabalística.

Vemos algunos ejemplos de los cientos que podemos encontrar en los que el 7 adquiere un protagonismo especial.

Los 7 días de la semana: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo.
Los 7 pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.
Los 7 sacramentos: bautismo, confirmación, penitencia, eucaristía, extremaunción, orden sacerdotal y matrimonio.
Las 7 maravillas del mundo: las pirámides de Egipto, los jardines colgantes de Babilonia, el Artemisón de Éfeso, el Zeus de Olimpia, el mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y el Faro de Alejandría.
Los 7 mares: en tiempos antiguos eran considerados como tales, el océano Índico, el mar Negro, el mar Caspio, el mar Adriático, el mar Mediterráneo, el mar Rojo y el mar Arábigo. En la tradición cristiana, sin embargo, eran denominados así los 7 que rodeaban a Jerusalén: Mediterráneo, Caspio, Rojo, Negro, Muerto, golfo Pérsico y mar de Galilea. Entre los musulmanes, eran: Mediterráneo, Rojo, mar del África del Este, mar de África del Oeste, mar de China, golfo Pérsico y océano Índico. Tras el descubrimiento de América, los siete mares se identifican con los siguientes: océano Ártico, océano Atlántico, océano Índico, océano Pacífico, mar Mediterraneo, mar Caribe y golfo de Méjico.
Las 7 palabras de Cristo en la cruz (que en realidad son siete frases).
Las 7 notas musicales: do, re, mi, fa, sol, la, si.
Las 7 vidas del gato: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, y siete.
Los 7 colores del arco iris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta.
Los 7 enanitos del cuento de los hermanos Grimm.
Los 7 reyes de Roma: Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio el Soberbio.
Los 7 contra Tebas, episodio de la mitología griega, llevada a escena por Sófocles.
Las 7 colinas de Roma: Capitolino, Esquilino, Aventino, Palatino, Quirinal, Viminal, Celio. (En realidad eran más de siete, porque por allí quedaba también el Janículo y el Pincio).
Los siete niños de Écija, bandoleros andaluces que actuaron en las primeras décadas del siglo XIX contra las huestes de Napoleón.
Los 7 magníficos, película protagonizada por Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, Robert Vaughn, Brad Dexter, James Coburn y Horst Buchholz.
El Séptimo sello, película de Ingmar Bergman referido a los 7 sellos que se citan en el Apocalipsis.
El Séptimo Arte (el cine), con la particularidad de que a ninguno de los otros seis se les tiene asignado un número específico (no se dice “el Cuarto arte”, “el Sexto arte”, etc.).
Y cómo, las botas de 7 leguas, citadas en el cuento Pulgarcito, de Charles Perrault.

viernes, 12 de junio de 2009

Efigie filatélica

Si ser famoso es algo que por sí le llena a cualquiera de orgullo, el ser inmortalizado mediante una calle, un parque o un sello de correos es algo indescriptible.

Imaginaos pues mi enorme alegría cuando me he enterado de que en Estados Unidos de América (USA), la nación más influyente y poderosa del mundo, me han dedicado un motivo filatélico, que fue presentado a bombo y platillo el pasado mes de mayo durante la Convención Anual de Poetas Sin Futuro Y Sin Un Duro (CAPSFYSUD).

Debo mostrar mi agradecimiento a Ana Álvarez, que realizó el diseño de la estampilla filatélica y recogió el momento en que la misma era presentada en Sociedad.

martes, 9 de junio de 2009

No es lo mismo

No es lo mismo, no. No es igual PP que Rajoy, ni PSOE que Zapatero, por mucho que los ¿sesudos? políticos y comentaristas se empeñen en lo contrario. No se pueden extrapolar los resultados obtenidos en unas elecciones al Parlamento Europeo que en unas Generales, pongamos por caso. En los recientes comicios del día 7 no era a Rajoy y a Zapatero a quien se votaba, sino a partidos políticos, o en todo caso, a López Aguilar o Mayor Oreja.

Es cierto que los máximos líderes de cada partido han hecho campaña a favor de sus respectivos candidatos, faltaría más, pero en la calle apenas si ha habido interés hacia unas elecciones que se ven más como un retiro temporal bien remunerado -13.000 eurillos al mes, por lo visto se embolsa cada europarlamentario español- que como un examen político hacia el Presidente del Gobierno o el líder de la oposición.

El PP ha ganado estas elecciones, por supuesto, pero si en el partido no se deciden de una vez por todas a dar el relevo a Rajoy de cara a las próximas Generales de dentro de 3 años (salvo que se celebren anticipadamente), Zapatero volverá a obtener una victoria cómoda frente a su adversario, porque Rajoy podrá tener toda la razón del mundo en lo que dice, pero políticamente no transmite nada, no llega al pueblo, no tiene el carisma que tenían Felipe González o Aznar.

Si no se produce ese relevo pronto (y me temo que no se va a producir, porque esta mini-victoria del PP cegará a sus dirigentes y afiliados), volveremos a vivir una situación paradójica como la que se vivió por ejemplo en Estados Unidos con George Bush (hijo): que un tipo inútil y mediocre se mantenga en el poder por deméritos de sus oponentes en vez por méritos propios.

El tiempo corre en contra del PP. Y si las cosas no cambian en el seno del partido, el tiempo se encargará de que Rajoy vuelva una vez más a ocupar el banquillo de la suplencia (o tire la toalla definitivamente) y Zapatero (o su sucesor dentro del PSOE, caso de que éste renuncie a ser candidato una vez más) a ocupar la Moncloa y los bancos azules del Congreso de los Diputados.

Y es que, como dije al principio, aunque muchos no quieran verlo, no es igual votar por Rajoy-Zapatero que hacerlo por López Aguilar-Mayor Oreja. O dicho de otra forma, el Parlamento Europeo aún nos queda lo bastante lejos como para no preocuparnos.

© Juan Ballester

viernes, 22 de mayo de 2009

Grandes tópicos (o frases repetidas hasta la saciedad de las que ya está uno un poquito harto (II)


Está a dos pasos de aquí

Muchas veces escuchamos este tipo de frases para justificar que algo (una vivienda, una urbanización) se encuentra en medio de ninguna parte y mal comunicado con todos lados. Nos hacen ver que lo importante son valores como la tranquilidad, la calidad de vida, el paisaje que vemos por la ventana cada mañana…. Y no nos dicen en cambio que hasta para comprar una barra de pan vas a necesitar coger el coche o esperar media hora a que venga un autobús.
Yo prefiero vivir en todo el centro, con su bullicio y sus aceras levantadas, a hacerlo en esos paraísos que están “a dos pasos de todo”, o lo que es igual, en la quinta puñeta.

La suerte de la fea, la guapa la desea

Esta es la típica frase que da asco escuchar. Vamos a ver, ninguna guapa, por desgraciada que sea, se cambiará jamás por una fea, porque nadie le asegura que siendo fea sea feliz, y en cambio siendo guapa sabe que al menos, si se lo propone, no le faltará un tío con pasta que la mantenga, aunque esto suene a machista y a políticamente incorrecto.
Aunque hubiera un concurso de “misses feas”, estoy seguro de que la ganadora preferiría ser una guapa sin título y del montón, a tener ese dudoso galardón en sus vitrinas.
Al final se llega a la conclusión de que la felicidad no entiende nada de bellezas, pero que a cualquier mujer le resulta más agradable levantarse por la mañana y ver una cara bonita al mirarse al espejo (me refiero a la suya propia), a tropezarse con una especie de monstruo de los teleñecos, por muy simpática o buena chica que sea.

Pues a mí me gusta

Esto es lo que se suele decir para justificar que algo horriblemente feo o estrafalario nos ha costado una pasta, o que un guiso se ha echado a perder por descuido o por hacer experimentos. Y normalmente quien dice eso, suele opinar lo contrario cuando la metedura de pata la ha cometido otra persona.

Tardo un minuto, cariño

Esta frase, puesta en boca de una mujer que se está arreglando para salir, significa: hasta que esté lista ha de transcurrir como mínimo, media hora, así que te da tiempo mientras tanto a bajar al supermercado, lavar el coche, arreglar el pomo de la puerta, llamar por teléfono a tus padres y sacar la basura.

martes, 5 de mayo de 2009

El primer error de Obama

Leo con tristeza en varios medios de comunicación que en el homenaje realizado al legendario cautautor Pete Seeger con motivo de su 90 cumpleaños estaba prevista la presencia de Silvio Rodríguez, quien finalmente no pudo asistir al acto por no disponer de visado para entrar en los Estados Unidos, al habérsele denegado o no haberse agilizado lo suficiente los trámites necesarios para ello.
Sin embargo, a cualquier disidente del régimen castrista se le hubiera facilitado la entrada al país de inmediato, se le hubiera recibido con flores y fanfarrias y hasta se le hubiera impuesto alguna medallita de esas que tienen nombres tan sonoros. Y a lo mejor hasta algún alto cargo del Gobierno hubiera acudido al aeropuerto a recibirlo, con honores casi de alto mandatario mundial.
Silvio Rodríguez es por encima de todo un artista, un poeta, un hombre dotado de una fina sensibilidad para componer versos y canciones, un hombre con ideas propias al que los años han ido sosegando -cosa lógica por otra parte- y en ningún caso un Gobierno que presuma de liberal, de aperturista o de sensibilizado mínimamente con el arte y la libertad puede escatimar por razones ni políticas ni burocráticas la posibilidad de que participe en un homenaje que se brinda precisamente a alguien de la talla artística de Pete Seeger.
En fin, quizá le convendría a más de uno escuchar los últimos cinco o seis álbumes de Silvio, tan llenos de magníficas canciones, tan cuajados de hermosos versos y de melodías inolvidables y tan perfumados de la mejor poesía. Tal vez así ciertas mentes ancladas en el pasado se diesen cuenta de que hay algo más que revolución detrás de la obra del genial artista cubano.
Señor Obama, me parece usted un magnífico gobernante, el mejor de los posibles en este momento para su país y para el mundo entero, pero hay que sacarle ya la primera tarjeta amarilla. Ni Pete Seeger, ni la libertad, ni los ciudadanos de Estados Unidos se merecían un gesto así, y por mucho que se pongan parches ahora (porque a lo mejor ni hay una disculpa oficial, lo que sería más lamentable aún), ya no hay remedio. En Cuba quizá se violen algunos Derechos Humanos, pero en su país se acaban de violar de un plumazo un buen puñado de ellos.


© Juan Ballester