Ya se acerca. Se huele en el ambiente; se percibe en la brisa que recorre las noches peninsulares de norte a sur y de oeste a este. A partir del 22 de junio Bob Dylan nos visita nuevamente, y esta vez lo hace para ofrecer un nutrido grupo de conciertos repartidos por buena parte de la geografía española.
Pero hagamos un poco de historia (en este caso de Historia, así, con mayúscula, porque el personaje lo merece). La primera presencia de Dylan en España, al menos en viaje ‘oficial’ (para actuar) fue bastante tardía en comparación con otros países de nuestro entorno. Nada menos que en 1984, o lo que es igual, casi 20 años después de su época más gloriosa. Aunque gozábamos de un régimen democrático desde hacía casi una década, eran por lo visto tiempos poco propicios para degustar el arte del genio de Minnesota, al que muchos probablemente seguían considerando el autor de Blowin’ in the wind y poco más.
Por eso, tras varios intentos fallidos de traerlo a suelo patrio, por fin ese imperdonable borrón pudo ser enmendado en mayo de 1984. Nuestra prensa (la especializada y la otra) llenaron de tópicos los periódicos de la época: todos parecían entender mucho de repente, y a todos parecía encantarles la música de Dylan (o sea, que conocían la mencionada Blowin’ in the wind y pare usted de contar). Para entonces, CBS había lanzado al mercado el 28º!!! álbum oficial del artista, Infidels, un excelente trabajo que pudo ser una obra maestra y que no lo fue por haber dejado incomprensiblemente fuera del mismo varias joyitas, como la extraordinaria Blind Willie Mc Tell (de la que hablaremos en otra ocasión), pero que sí contenía la enorme Jokerman o la impagable Don’t fall apart on me tonight.
Bueno, al grano. Estamos en mayo de 1984. La gira europea comenzó en Verona y siguió por Europa, recalando en la península el 26 de junio. El escenario ‘del crimen’ nada menos que el Estadio de Vallecas, que al menos puede presumir de haberse llevado el gato al agua en detrimento del todopoderoso Santiago Bernabeu o del Vicente Calderón. Y es que Dylan es tan grande que, pudiendo haber elegido el estadio del mejor club del mundo y bla bla bla, prefirió el de una barriada obrera para presentarse artísticamente en España. La asistencia se estimó entre 22.000 y 25.000 personas (y os aseguro que lamentablemente yo no estuve allí). Tras los teloneros, actuaba Carlos Santana y por fin Dylan, que apareció entre unas cosas y otras hacia la una de la madrugada. Entre el público, los consabidos intelectuales de pro: Ana Belén, Ramoncín, Santiago Auserón o Joaquín Sabina. Y para los amantes de las estadísticas: la primera canción que interpretó Dylan en el primer concierto en España fue la frenética e incendiaria Highway 61 revisited.
El día 28 de junio repitió concierto en la ciudad Condal, en el ministadi del FC Barcelona, con unos 17.000-20.000 espectadores, más entusiastas que los de la capital, según dicen las crónicas.
Repitió visita en 1989, ya embarcado en el que se dio en llamar Never Ending Tour, recalando esta vez de nuevo en Madrid (15 de junio) y Barcelona (16) y también en San Sebastián (17). Acompañado de Edie Brickell and the New Bohemians como teloneros, la actuación de Madrid tuvo lugar en el Palacio de los Deportes. Y sí, esa fue la primera vez que pude verle, con una serie de interpretaciones fabulosas entre las que aún recuerdo una emocionante Song to Woody, con el público jaleando la canción en la penumbra y mucho mecherito llameando.
Volvió a España en otoño de 1991, en una fugaz intervención en el Festival “Leyendas de la Guitarra”, que tuvo lugar en Sevilla como acto previo a la Expo del año siguiente. Fue una actuación con más pena que gloria, por la mala conjunción entre los músicos y el artista y en general por la mala planificación del evento.
A partir de entonces su presencia en los escenarios españoles fue mucho más habitual. Lo encontramos de nuevo en 1993, en una extensa gira que comenzó en Barcelona (1 de julio) y continuó por Vitoria (día 2), Huesca (6), Gijón (8), La Coruña (9) y Mérida (12), este último en el mítico teatro romano nada menos. El mejor de la gira fue al parecer el de Vitoria y el más flojo esta vez el de Barcelona.
Repitió gira en 1995, actuando en Bilbao (16 de julio), Madrid (19, Sala La Riviera), Cartagena (20), Valencia (21), Barcelona (24) y Zaragoza (día 25). Fue uno de las más exitosas del genio de Minnesota en nuestro país.
Tras una grave enfermedad que tuvo en vilo a medio mundo ante la posibilidad de desaparición del mito, y tras una milagrosa recuperación, con actuación ante el Papa incluida, en 1998 hay que contabilizar una aparición aislada en suelo hispano. Fue en Escalarre (Lérida), durante el Doctor Music Festival (11 de julio), actuación que tuvo poco eco en los medios de comunicación.
En 1999 incluye España en una fructífera gira y vuelve a recorrer diversos puntos de nuestra geografía: Santiago de Compostela (9 de abril), Gijón (10), Santander (13), Madrid (14, de nuevo en el Palacio de los Deportes), Valencia (15), Málaga (17), Granada (18), Murcia (19), Zaragoza (21) y Barcelona (22 de abril). El mapa se va completando poco a poco.
(Por cierto, aquel 14 de abril estaba yo en un funeral, maldiciendo mi mala suerte por no poder asistir al concierto del maestro. Una oportunidad perdida de reencontrarme con el mito. En fin, caprichos del destino).
Tras un paréntesis de 5 años sin pisar suelo español, llegamos a 2004, con conciertos en varias ciudades españolas, como parte de una gira europea. Esta vez son Barcelona, Benidorm, Motril, Córdoba, Alcalá de Henares (yo sí estuve allí en esta ocasión), León y Santiago de Compostela. El mapa va quedando bastante completo.
La última visita hasta ahora, se produjo en julio de 2006, e incluyó conciertos en Cap Roig (Gerona), Valencia, Collado Villalba, Valladolid y San Sebastián.
Y dentro de unos días más… Andorra, Zaragoza, Pamplona, Vigo, Ávila, Cuenca, Alicante, Lorca, Jaén, Arganda del Rey, Jerez y Mérida… Abróchense los cinturones, que esto promete ponerse al rojo vivo.
© Juan Ballester
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