Hace tiempo que proliferan tanto en Internet como en medios de comunicación en general (prensa, radio, televisión) empresas que ofrecen información o servicios que se anuncian como gratis pero que en realidad no lo son tanto. Veamos algunos ejemplos:
Consíguelo gratis llamando al 902.tacatata.tacataca.tacataca
Y uno piensa: joe, si hay que llamar a un 902 ya no es gratis.
Otro ejemplo real, sacado de Internet:
Descárgate gratis el programa pinchando abajo.
Y abajo te dice que al pinchar ahí te suscribes a un año de no sé qué publicación, por sólo 98 € (y da gracias, que te hacen descuento) y que es al suscribirte a eso que no te interesa cuando te regalan lo que tú creías que se podía descargar por la cara.
Un ejemplo más:
Consigue gratis las mejores películas del siglo XX cada día con el periódico “La cara”.
Pero luego al leer la letra pequeña te enteras de que para ello tienes que presentar en tu kiosco los cupones que de lunes a viernes insertan en no sé qué página de dicho periódico. O sea, que no es gratis porque ese periódico cuesta dinero cada día, y al final las pelis que regalan ni son las mejores, ni la mayoría te van a interesar, y a lo peor ni las vas a ver nunca, y encima o te gastas la pasta cada día o vas a estar pidiéndole favores a tus conocidos del barrio para que te guarden el dichoso cupón cada día. Y echando cuentas además, al final te sale más económico comprarte el vídeo en una tienda y te ahorras lo de estar con las tijeras y los cupones, que es un verdadero rollo.
Pero eso sí, las anunciaban como gratis.
Pues bien, ante semejante panorama se me ha ocurrido reflexionar sobre lo que puede significar esta palabra.
A cualquiera que se le pregunte, nos dirá: pues eso, gratis, que no cuesta nada, que no hay que pagar nada a cambio.
Pero, ay amigos, qué poco sabemos de la vida.
Porque si acudimos al diccionario de la RAE, comprobamos que, en efecto, “gratis” (del latín gratis), es un adjetivo que significa “gratuito, de balde”. Hasta aquí todo normal.
Pero si seguimos tirando del hilo, y nos vamos a “gratuito, ta”, nos encontramos con que significa 1.- De balde o de gracia; y 2.- Arbitrario, sin fundamento (suposición gratuita, acusación gratuita).
Anda, ya empezamos a mosquearnos. ¿Cómo que arbitrario?
Tratando de aclararlo, se me ocurre ir un poco más allá, y busco la definición de “de balde”. Y esto ya es para morirse de risa, porque aquí nos dice el diccionario que es una locución adverbial que significa: 1.- Gratuitamente, sin coste alguno. 2.- En vano. 3.- Sin causa alguna.
Vamos, que va estando más claro, ¿no? Probemos a cambiar ese “gratis” de los anuncios por estas locuciones:
Consíguelo sin fundamento llamando al 902.tacatata.tacataca.tacataca
Descárgate en vano el programa pinchando abajo.
Consigue sin causa alguna las mejores películas del siglo XX cada día con el periódico “La cara”.
¿A que ahora los anteriores mensajes parecen ya otra cosa?
miércoles, 25 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario